31 de diciembre de 2008

Reflexión de Año Nuevo

Colaboración de Gloria Grifo de Rodríguez

Con estas palabras les invito a hacer una reflexión y que el año nuevo tratemos de ser mejores personas, para la Gloria de Dios y para nuestra propia salvación—¡Ay de vosotros los que a lo malo llamáis bueno y a lo bueno malo, poniendo tinieblas por luz y luz por tinieblas; poniendo lo amargo por lo dulce y lo dulce por lo amargo! Isaías 5, 20—

Una palabra: "malo". Eso es precisamente lo que en este siglo XXI se está haciendo: promoviendo lo malo como bueno y aún legalizándolo (aborto, eutanasia, lujuria, etc.) En todos los tiempos han existido el bien y el mal, pero se reconocían como tal, y las personas luchaban contra el mal con penitencias para aplacar sus bajas pasiones y si caían, lo reconocían y se confesaban. No así en nuestros tiempos que los que hacen el mal se consideran mejores que otros, porque se sienten liberados de "antiguos tabúes." Sin embargo, la Ley de Dios no ha cambiado: sigue existiendo lo bueno y lo malo, no importa cómo se lo disfrace. Y la lucha sigue en el corazón de cada ser humano que batalla para vencer su tendencia hacia el mal, tratando de desarrollar la parte noble que todos tenemos.

¿Distingues tú lo bueno de lo malo? Pídele a Dios que abra tus ojos para ver.

"Oh Dios, dame pureza de corazón para ver lo que es bueno y lo que es malo."


Honestidad e integridad. Valores universales

Johnny Sáurez Sandí

En el mundo y en los tiempos que estamos viviendo, donde el materialismo, la acumulación de riqueza y el individualismo son los ejes rectores sobre los que gira la sociedad, da la impresión de que nos estamos quedando muy cortos en materia de honestidad e integridad.

Dicho lo anterior, reseño aquí, no solo lo relativo al campo de los negocios o las finanzas, me refiero especialmente a nuestro comportamiento general de cada día.

En mi modesta opinión, se pierde la honestidad cuando acudimos a nuestros trabajos por obligación, con desgano y sin entusiasmo, o solo por mera responsabilidad; somos deshonestos cuando violamos las leyes de tránsito, cuando no devolvemos una cartera encontrada, cuando criticamos sin fundamento o calumniamos a espaldas a nuestro prójimo; somos deshonestos cada vez que conscientemente cometemos alguna falta o cada vez que “jugamos de vivos”.

Es muy deshonesta la persona que hace promesas y juramentos que de antemano sabe que no va a cumplir.

En síntesis, al ser deshonestos, perdemos del todo nuestra integridad y la perdemos especialmente cuando nos justificamos ante nosotros mismos y buscamos excusas constantemente para obviar nuestras obligaciones y tratar de quedar bien ante los demás, a sabiendas de que no contamos con los argumentos suficientes que validen nuestro actuar.

Ciertamente, los principios contenidos en la Biblia, el Corán o el Bhagavad-gita también nos enseñan que ambos comportamientos: la honestidad y la integridad, son parte insustituible de la vida de un creyente y no solo de un creyente.

Pero, desafortunadamente, en cuanto podemos, buscamos una excusa, la bendita y siempre a mano excusa, para deshacernos o apartarnos de estos dos pilares del justo proceder.

Al ser los jueces más benevolentes con nosotros mismos, obviamos la autocrítica y nos otorgamos, apenas se nos presenta la oportunidad: “una nueva chequera en blanco” plena de justificaciones, excusas, explicaciones y pretextos.

Por lo general, nuestra formación ética y religiosa es muy frágil y dada esta cotidiana realidad, sentimos impunidad y acudimos a prácticas socialmente aceptadas que justificación comportamientos destructivos como el chisme, el “choteo”, la crítica malintencionada con la que intentamos disminuir a aquéllos que, con justo esfuerzo, honestidad e integridad, escalan en el conglomerado humano del que forman parte.

La honestidad y la integridad son materias que en primera instancia se deben de aprender en la casa, y sin duda alguna, somos los padres, en nuestra condición de educadores fundamentales, los llamados a dar las primeras y las más sólidas lecciones a nuestros hijos e hijas.

Este aprendizaje inicial, del que hablo, es prioritario y es la médula de nuestro futuro comportamiento y es el valor que nos permitirá asumir la vida con responsabilidad y desenvolvimiento en las escuelas, los colegios, las universidades y, posteriormente, en los trabajos. Es, sin duda alguna, el refuerzo para que nuestras relaciones personales de cada día tengan la solidez suficiente que nos ayude a discernir la diferencia entre la verdad y la mentira, entre el bien y el mal, entre lo oportuno y lo inoportuno y de esta manera podamos contribuir a la tan deseada armonía espiritual y social que todos los seres humanos necesitamos.

Es tiempo de Navidad, de recogimiento y reflexión, es el momento oportuno para que hagamos un balance de nuestros actos pasados y si es necesario, asumamos la honestidad y la integridad como valores propios.

20 de diciembre de 2008

Sociedades Civilizadas ¿Sin Creyentes?

Carlos Caso-Rosendi

He leído con gusto el artículo de Roberto Eisenmann.[1] No es la primera vez que leo distintos enfoques de este tema. Antes de contestar las preguntas que el señor Eisenmann plantea tan ordenadamente, quisiera llamar la atención a un error fundamental en el análisis que él hace: la falta de perspectiva histórica. Los países escandinavos no han sido siempre así como los vemos hoy.

En tiempos precristianos, los salvajes escandinavos en general (daneses, noruegos, suecos) azotaron las costas de Europa, llegando en sus correrías hasta las costas del norte de Africa y Asia Menor. Hoy día, cuando los napolitanos ven en la distancia el perfil del barco "Princess of Norway" se alegran porque saben que se acerca el dinero de los vacacionistas suecos y noruegos. En tiempos pasados, la vista de un bosque de mástiles vikingos en la distancia, anunciaba muerte, incendio y pillaje. Era un anuncio terrible del cual solo se podía huir tierra adentro con todo lo que uno pudiera cargar. En el idioma inglés sobrevive la expresión "pagarle al danés" (to pay the dane) que viene de los tiempos en que los reyes de las regiones costeras pagaban a los daneses para que pasaran de largo y se fueran a robar a otra parte. El pago los mantenía lejos pero, a veces, los pillos cobraban el impuesto y hostigaban los reinos de todas maneras. Inglaterra e Irlanda junto con las costas de Francia, fueron los más asolados por los pillos. De hecho, la Normandía francesa fue entregada a los "normands" (que significa literalmente "hombres del norte") que se establecieron allí al principio de la Edad Media y fieles a su tradición, invadieron Inglaterra en 1066 desplazando a los reyes sajones.

Uno de los factores que terminó con todo este pillaje, fue la cristianización gradual de los países del norte por los misioneros católicos. Lo que los césares romanos no pudieron conquistar, lo conquistaron finalmente los monjes medievales. Poco a poco, se les fue quitando a los escandinavos la mala costumbre de invadir a los vecinos. Sobrevive una copia del Heimskringla, la colección de sagas de Sturlusson que narra las conversiones de Olaf, rey de Suecia y de otros nobles. Para la época de la reina Birgitta (nuestra Santa Brígida) los reyes de Suecia, como otros reyes de Europa, no sólo eran cristianos sino que además eran santos, dedicados a reinar piadosamente sobre sus pueblos.

Pero esto es solo un detalle de cómo las sociedades del norte evolucionaron de un pasado violento y se fueron incorporando a la vida de las naciones europeas, entonces cristianas ¿Era perfecta Europa en esos días? No, ciertamente. La expansión del cristianismo no acabó con la ambición, la envidia, la lujuria u otras abominaciones. El triunfo del cristianismo fue la instauración de un orden civil europeo en el que las iglesias y monasterios sembrados por Europa sirvieron no solo de iglesia sino también de hostal para los viajeros, registro civil, escuela, biblioteca, sala de asambleas para el pueblo, orfanato, hospital en los tiempos de la peste... y mucho más. La Iglesia fue la primera "world wide web" y a su debido tiempo, ese orden dió origen a las naciones-estado como Francia, España, Inglaterra... todas ellas hijas del orden impuesto por la Iglesia de una u otra manera. En esos días, la religión fue el lubricante que ayudó a los pueblos a pasar de la civilización tribal (aglutinada por la fuerza durante la Pax Romana) a la sociedad nacional. La Iglesia Católica es, por eso, la madre del ideal de una Europa unida; ideal que finalmente nace de la visión del católico alemán Konrad Adenauer.

Volviendo a la exposición de Eisenmann: las sociedades del norte que hoy se ven tan estables tuvieron que exportar población a los Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelandia y otros lugares como mi nativa Argentina, donde los Larsen y Hansen abundan bastante. La razón de la emigración fue la hambruna que siguió a las epidemias de cólera en el sur de Europa en los 1830 a los1850. El hambre afectó mayormente a Irlanda pero no se limitó a esa isla. El norte de Europa también fue afectado. Si esas poblaciones no se hubieran mudado a Queensland o Minnesota... los países escandinavos presentarían hoy una economía y un panorama demográfico diferente. Por ejemplo, no tendrían que importar turcos, españoles o africanos para poder tener plomeros, albañiles y personal de limpieza. Ese ideal norteño de hoy, depende inevitablemente de la miseria del sur económico y es una consecuencia de la rigurosa aplicación del control de la natalidad entre los escandinavos que se apenas se reproducen.

Espero que con esta reseña, se pueda apreciar claramente que la exposición del señor Eisenmann es básicamente falaz. No es que él quiera engañarnos con una falacia. Simplemente observa con optimismo, un momento de la historia en una porción del mundo y se pregunta si algo así pudiera funcionar para todos. Una comparación sería ver la foto de una niña bellísima a los 17 años y preguntarse por qué la abuela no puede verse así de guapa. Las sociedades no funcionan de acuerdo a una fórmula estática de uno o dos elementos.

Digamos que el señor Eisenmann propone esta hipótesis, que una sociedad desacralizada y próspera no necesariamente cae en la anarquía y el caos. Y luego concluye que quizás es esa falta de sacralidad religiosa la que le hace falta al resto del mundo para civilizarse. Tomemos la religión no tan en serio y ¡asunto arreglado!

Con todo respeto: creo que las sociedades escandinavas son un poquito más complejas que eso. También creo que el tiempo presente, para esas sociedades, representa una ínfima porción de su historia, que ha evolucionado, evoluciona y seguirá evolucionando, moldeada por las múltiples fuerzas que actúan en la historia humana. Dichas fuerzas no se reducen simplemente a ser o no ser religioso.

Sociedades con menos Dios o con más Dios

No sé si el autor del libro que Eisenmann comenta, dice algo sobre el suicidio en los países escandinavos. Thor Norstrom, del Instituto Sueco de Investigación Social de la Universidad de Estocolmo escribe:
"Diversos estudios a nivel individual sugieren que el hábito de beber mucho es un importante factor de riesgo en lo que toca al suicidio. Al un nivel mayoritario deberemos esperar que existe una relación entre el promedio de suicidios y la prevalencia del hábito de la bebida (teniendo en cuenta la consumición de alcohol per cápita en la población). Para comprobar esta hipótesis, se han analizado reportes de consumo para Dinamarca (1931–80), Finlandia (1932–80), Noruega (1931–80) y Suecia (1922–49, 1950–70. [...] Los resultados muestran que la relación entre el consumo de alcohol per cápita y la incidencia del suicidio es estadísticamente significativa en Noruega y Suecia [...]" [2]
Es bien conocido el problema de la depresión y alcoholismo en los países escandinavos y uno se pregunta si este mundo tan limpio y ordenado que puede darse el lujo de importar extranjeros para que realicen las tareas de servicio, no ha perdido algo al establecer este paraíso nórdico, algo que los apasionados religiosos de otros lugares del mundo hallan en la religión cristiana creída y practicada. Por otro lado, países como España, Francia e inclusive Italia, donde la mayor parte de la población ha perdido hace tiempo el fervor religioso, no parecen ser tenidos en cuenta. Uno se pregunta si el autor simplemente busca en los países escandinavos una correlación entre estabilidad social y religiosidad que simplemente no existe. Si tal cosa existiera, las sociedades que se radicalizan religiosamente debieran tender a funcionar mal, mientras que las que optan por lo contrario debieran tender a funcionar mejor. Tomemos el caso de Francia, España y Portugal. Mientras que Francia y España han declinado en fervor religioso, también han declinado sus economías y su estabilidad social, medida a grosso modo por lo que está disponible a todos en las noticias. Sin embargo Portugal, definitivamente el más religioso de estos tres, pareciera disfrutar de un acuerdo social más estable. El autor agrega:
La gente [en Dinamarca] observa y se rige por sistemas de moralidad y ética, y cumple con la Ley. Dice el autor que cuando se mudó a su ciudad en Dinamarca (población de 250 mil) pasaron 31 días antes de que viera un policía.
Yo he pasado más de un mes en España antes de ver un guardia civil. El buen agente de la Benemérita estaba parado a un costado de la ruta que une a Barcelona con la Costa del Sol. Ni en Barcelona, ni en Sevilla, las ciudades en las que estuve más tiempo, se puede decir que hubiera una presencia policial. De hecho, me pareció más tenue que la presencia policial en Londres, que visité en el mismo verano. El hecho de no haber visto un policía en un mes, no me parece una indicación plausible de la mayor bondad de la población.

En cuanto a los impuestos, Suecia está gradualmente abandonando el impuesto progresivo (junto con muchos otros países) que en un tiempo ahuyentaba a los pocos suecos que podían convertirse en millonarios, como los integrantes de cierto grupo musical que se mudaron a California poco antes de que el fisco sueco castigara su buena suerte con un impuesto a las rentas superior al 90%.

La religiosidad está disminuyendo en todo el mundo. Incluso entre aquellos que asisten a iglesias, sinagogas y otros cultos. De hecho podemos afirmar que vivimos en un Occidente menos religioso, si lo comparamos con el Occidente de hace 100 años atrás. No pareciera, a mi juicio, que esto haya mejorado la vida en general. Si algo ha pasado en la sociedad posmoderna, es una declinación clara de los valores familiares y sociales como resultado de la falta de orientación relativa que ocurre cuando no estamos de acuerdo en definir lo que está bien o mal. Vivimos en una sociedad mas o menos esquizofrénica en la que una persona puede asistir a la Iglesia y luego explotar a sus empleados, engañar a su cónyugue, procurar un aborto, ser financieramente deshonesto, etc. mientras se guardan las antiguas apariencias que aún distinguen a una buena persona de una que no lo es.

A) Si una sociedad puede ser civilizada y moral sin creer en un Dios… o si es que los parámetros morales y éticos son naturales en el ser humano, con o sin religión.

Si nos preguntamos esto la respuesta es, sí. La sociedad en China se desarrolló sin la creencia en Dios, dependiendo para su estabilidad de una fuerte ética oficial, el confucianismo. La ley natural, que habita la conciencia de todo ser humano, tiende a estabilizar las sociedades, dependiendo de las circunstancias. La pregunta, a mi entender, debiera ser ¿Existe Dios? Como sociedad ¿Tenemos obligaciones para con Dios?

B) Si nuestra sociedad, que decimos con regularidad que es 90% cristiana, es realmente creyente o si simplemente practica una “religión cultural”.

La mayoría de los cristianos (judíos, musulmanes) practica una religión "de costumbres". Eso se puede observar simplemente. Al mismo tiempo se habla de la "decadencia de Occidente" en una cantidad de parámetros. Sin embargo nadie concluye que la pérdida de la religiosidad en Occidente parece marchar de la mano con su declinación.

C) Si la religión es un ingrediente imprescindible para lograr una sociedad en paz, próspera… una buena sociedad de gente buena.

La religión bien practicada, es un ingrediente recomendable para establecer una sociedad próspera. George Washington, el fundador de los Estados Unidos de América, una de las sociedades más exitosas de la historia escribió esto hace un poco más de 200 años:
"Mantengo esta perspectiva con toda satisfacción que nace del ferviente amor que me inspira mi país; puesto que no hay verdad más sólidamente establecida que aquella que existe en la economía y el curso de la naturaleza, una unión indisoluble entre la virtud y la felicidad, entre el deber y la ventaja, entre máximas verdaderas con una política honesta y magnánima y las firmes recompensas de la prosperidad y el bienestar público. No podemos persuadirnos que las sonrisas serenas del cielo estarán sobre una nación que desdeñe las reglas eternas del orden y la justicia, que el cielo mismo ha ordenado. La conservación del fuego sagrado de la libertad y el destino del modelo republicano de gobierno—considerado tan profundamente y quizá ahora finalmente establecido—es el experimento que ha sido confiado en las manos del pueblo de los Estados Unidos." [3]
D) Si es que a mayor pobreza personal, mayor religiosidad y viceversa.

La humanidad es naturalmente religiosa. Los estudios de Carl Jung, Mercia Eliade y tantos otros antropólogos y psicólogos lo han demostrado vez tras vez. Nuevamente vemos al autor ir "a la pesca" de una supuesta relación entre dos factores únicos. Ha habido en la historia pueblos prósperos y religiosos y también lo opuesto. Podríamos proponer otras relaciones pero lo cierto es que hay religiones de diverso tipo. No se puede poner en la misma bolsa al animismo de la santería, o las prédicas del nefasto Jim Jones, con el Judaísmo y el Cristianismo que han forjado la civilización en la que vivimos. Este artículo de Eisenmann, hace uso de tantas falsas premisas que habría que escribir un libro entero para corregir sus muchas falencias.

E) Si es que a menor educación, mayor religiosidad y viceversa.

Nuevamente, tenemos otra falsa dicotomía. En Occidente, es la Iglesia la que funda escuelas y universidades, propone la educación universal y enseña a los pueblos. Son religiosos los que sientan las bases de las ciencias modernas, Mendel, Copérnico, Newton (que esperaba ser recordado por sus comentarios bíblicos). Mirando a los últimos veinte siglos de historia, se puede ver claro que la influencia de la religión católica en Occidente fue benéfica para las ciencias, a pesar de lo que dicen los difamadores. No fue la Iglesia la que le cortó la cabeza a Lavoisier: fue la revolución francesa la que cometió ese crimen y que puede haber atrasado el desarrollo de la física por más de 200 años. Fue el nacionalsocialismo alemán de Hitler el que hubiera condenado a Einstein a morir en un campo de concentración. Afortunadamente el famoso físico escapó a esa suerte. Sin embargo es la sociedad mejor educada en Europa la que sigue a Hitler hasta su amargo final. Son los católicos los que se oponen a Hitler en Alemania, mientras que los protestantes tienden a seguirlo. [4]

F) ¿Será que a mayor inmigración mayor religiosidad por solidaridad étnica?

Otra propuesta falaz. Los judíos han sido una de las razas más productivas en cuanto al avance de las ciencias y han emigrado a muchísimos países, a veces conservando su identidad étnico-religiosa y a veces fundiéndose con la población local. La solidaridad étnica no parece aplicar a los mexicanos que emigran a los EE.UU. y que representan un sector considerable y creciente del pentecostalismo americano, a pesar de provenir de una etnia mayoritariamente católica. La pregunta, formulada así, simplemente no tiene sentido.

En suma, este comentario de Eisenmann, y muy posiblemente en libro que comenta, son simplemente pensamientos sueltos, hilvanados con poco rigor, con poca profundidad. Se pueden proponer todo tipo de teorías superficiales como éstas. Prefiero ilustrarlo con algo cómico y terminar así:
Un hombre se encuentra con un amigo en la calle. El amigo le comenta que la economía china está andando muy bien, debido a la abundancia de población. Su amigo le comenta que los chinos suman el 20% de la población mundial, una de cada cinco personas, es un chino. El otro, entonces, comienza a pensar en voz alta: "Veamos, en mi familia somos mamá, papá, y tres hermanos. ¡Eso significa que uno de nosotros es chino! ¿Quién será? Estoy seguro que es mi hermano José... pero no... quizás sea mi otro hermano Sung Tsen Choi... pero pensándolo bien, creo que el chino es José."
Después de este ejemplo jocoso de una manera de pensar excesivamente literal. Es importante entonces preguntarnos honestamente:

¿Nos quiere tomar el pelo el señor Eisenmann?


Referencias
[1]Sociedades civilizadas y morales ¿sin creyentes?

I. Roberto Eisenmann, Jr.
I. Roberto Eisenmann
Phil Zuckerman es un profesor judío de sociología –a la vez que agnóstico– que acaba de publicar un libro titulado Sociedad Sin Dios (Society without God). Aun para un creyente católico como yo parece interesante su investigación, que comparto con los lectores, debido a que estamos viviendo una era de religiosidad vigorosa, vibrante y hasta de peligroso fundamentalismo violento.

Las pasiones religiosas llevan a muchos a decir y repetir que una sociedad sin Dios es una sociedad inmoral, maligna, perversa, depravada… una especie de infierno aquí en la Tierra… cosa que es fácilmente creíble debido a que todas las religiones exponen parámetros de conducta humana con los que todos podríamos estar de acuerdo.
El autor se fue a vivir por año y medio a Dinamarca y Suecia, dos países de los menos religiosos en el mundo, a comprobar con certeza cómo se comporta una sociedad sin Dios. Contrario a la opinión generalizada, encontró democracias con muy buena salud, el menor nivel de violencia y crímenes del mundo entero, el menor nivel de corrupción, un sistema educacional excelente, un sistema de salud inmejorable y gratuito con hospitales limpios, políticas sociales ejemplares, ciudades ordenadas, planificadas y bonitas, economías robustas y una calidad de vida envidiable.
La gente observa y se rige por sistemas de moralidad y ética, y cumple con la Ley. Dice el autor que cuando se mudó a su ciudad en Dinamarca (población de 250 mil) pasaron 31 días antes de que viera un policía.

En un estudio de “nivel de felicidad” de la población de 91 países, Dinamarca salió de No. 1. En el Informe de Desarrollo Humano del PNUD Suecia ocupaba el quinto lugar entre 175 países. Los impuestos son altos, todos los pagan y hay hasta un impuesto que se usa para ayudar a la iglesia de cada ciudadano, siempre que éste lo permita voluntariamente. El autor entrevistó a cientos de ciudadanos acerca de su religiosidad e incluye las transcripciones en el libro.

En su gran mayoría confirmaron que no creían en Dios, aun cuando se casaban en la Iglesia, se bautizaban, se confirmaban y celebraban misas de defunción porque “era la tradición cultural”. “Simplemente, es lo que uno hace”, decían en su mayoría los que confesaban no ser creyentes, y que pensaban que esto era lo más común para la mayoría de la gente de su país. Otros países también se confiesan poco creyentes, como la República Checa, Corea del Sur, Estonia, Francia, Japón, Bulgaria, Inglaterra, Escocia, Hungría y Bélgica. Como contrapunto, países que pasaron por dictaduras ateas donde la religión fue prohibida por décadas, nunca perdieron su religiosidad, algo que se manifestó claramente al ser liberados.

Ciertamente Dinamarca y Suecia tienen poblaciones pequeñas, muy homogéneas, con temperamentos e idiosincrasias sui géneris tales como su pasión por la igualdad, producida en gran medida por la dominación política del partido legítimamente social demócrata.

El aborto antes del primer trimestre de embarazo se legalizó en 1973; es más, es ilegal para un médico negarse a provocarlo si la mujer se lo pide. El matrimonio homosexual se legalizó en la década de 1980. La pena de muerte se abolió hace mucho tiempo y la drogadicción se trata como un dilema médico.

Es importante entonces preguntarnos honestamente:

A) Si una sociedad puede ser civilizada y moral sin creer en un Dios… o si es que los parámetros morales y éticos son naturales en el ser humano, con o sin religión.

B) Si nuestra sociedad, que decimos con regularidad que es 90% cristiana, es realmente creyente o si simplemente practica una “religión cultural”.

C) Si la religión es un ingrediente imprescindible para lograr una sociedad en paz, próspera… una buena sociedad de gente buena.

D) Si es que a mayor pobreza personal, mayor religiosidad y viceversa.

E) Si es que a menor educación, mayor religiosidad y viceversa.

F) ¿Será que a mayor inmigración mayor religiosidad por solidaridad étnica?
Yo no tengo las respuestas a estas preguntas y es indudable que el mundo está lleno de creyentes como yo, pero también pienso que estamos llenos de gente que tiene una religión cultural sin ser creyente. No nos engañemos. Entre otras cosas, mi Iglesia tiene muchos cambios pendientes para lograr una conversión verdadera de los “culturales” a seres legítimamente creyentes.

Si no ocurren los cambios, no pasa nada. Siempre podemos mirar con optimismo lo que ocurre en Dinamarca y Suecia.
[2] "Several individual level studies suggest that heavy drinking is a risk factor with regard to suicide. At the aggregate level we should thus expect a relationship between the suicide rate and the prevalence of heavy drinking (as measured by per capita consumption of alcohol). To test this hypothesis, time series data far Denmark (1931–80), Finland (1932–80), Norway (1931–80) and Sweden (1922–49, 1950–70) was analysed. It was expected that the relationship between alcohol and suicide would be contingent on characteristics of the drinking culture. More specifically, it was thought that the relationship would be strongest in Finland, with its more explosive drinking practice, weakest in Denmark due to its more continental drinking patterns, and with Sweden and Norway in between. The results show that the relationship is statistically significant in the two latter countries only. Some methodological problems that should be considered when interpreting the findings are discussed in the final section." Thor Norstrom, del Instituto Sueco de Investigación Social. Universidad de Estocolmo

[3] Rediscovering God in America: Reflections on the Role of Faith in Our Nation's History by Newt Gingrich. Publ. 2006, Thomas Nelson, Nashville, Tennessee.

[4] Ver It's the Season to Accuse. Carlos Caso-Rosendi, 2006 bajo el subtítulo: Some basic facts to inform the uninformed.

17 de diciembre de 2008

Valentía y Verdad en Panamá

Laura de Landau

Mientras profesionales médicos estaban dispuestos al diálogo en busca de un consenso sobre la propuesta de Ley 442, la Comisión Nacional de Salud Sexual del Minsa se mantenía intransigente.

Cuando se escribe un artículo de opinión, se hace para informar a la ciudadanía sobre un tema en el que se sabe lo suficiente. Parece que este no es el caso del Ing. Julián Clarós, quién ha escrito el artículo: “Fidelidad a la verdad” (La Prensa, 5/12/2008). Él dice que “El tema de la salud y la educación sexual ha saturado los medios de comunicación. Sin embargo, no lo ha hecho del modo correcto”.

¿Cuál sería la manera correcta de hacerlo? La lógica indica que, tendrían que buscar expertos en pedagogía y elaborar estudios sobre las necesidades de los niños a quienes se dirige la ley, y trabajar con sus padres, como pide la Constitución; con los maestros, quienes impartirán las clases. Se evalúan los problemas y se busca la solución. Eso no se hizo. Quienes elaboraron la propuesta de ley fueron médicos, psiquiatras, UNFPA, Aplafa, Probidsida, Hombres y Mujeres Nuevos de Panamá, y por otro lado una larga fila de organizaciones que, igual que a la Iglesia católica, los contaron pero no los tomaron en cuenta. La propuesta de ley fue elaborada por un grupo de personas que tenía objetivos específicos: el control de la población, la legalización y enseñanza de la homosexualidad, la esterilización sin límite y darle derechos sexuales a los niños.

Para ello elaboraron este proyecto de ley, mismo que se ha presentado en otros países, con exactamente los mismos objetivos. Supimos desde un principio que existían puntos específicos en el proyecto que no eran negociables, ni para ellos ni para nosotros. No hubo forma de eliminar de la propuesta 442, ni la legalización de la “orientación sexual” ni la “no discriminación por edad” (Art. 5) que unido al Art. 6 da derechos sexuales a los niños; no se pudo tampoco eliminar la obligatoriedad de una “educación sexual con perspectiva de género” (Art. 11) que propone la existencia de diferentes “orientaciones sexuales” para escoger entre ellas; tampoco aceptaban eliminar la esterilización permanente sin límite de edad ni de hijos; ni el “derecho a la confidencialidad”( Art. 22).

Ellos insistieron exactamente con la misma propuesta, donde no cabía el consenso porque los objetivos estaban muy bien definidos, solo que los proponentes para lograrlo utilizaban el engaño. Me refiero a la Comisión Nacional de Salud Sexual y Reproductiva del Minsa, porque mientras profesionales del Ministerio de Salud estaban dispuestos al diálogo, la Comisión se mantenía intransigente y parecía tener hasta más poder que el Ejecutivo. No tuvimos otra alternativa que denunciarlos en los medios de comunicación. Y ¿por qué se unió tanta gente? Porque conocieron el peligro tan terrible que la propuesta 442 ofrecía. Y quienes más se unían eran abogados, justamente personas que conocen de leyes.

15 de diciembre de 2008

Cristofobia en Europa

Pablo Ginés

Ocho razones de la cristofobia en Europa, según un analista judío

Con rencores desde el 68, hoy tienen 60 años y ocupan el poder; no perdonan la caída del Muro ni los frutos de la democracia cristiana.

El periodista y politólogo norteamericano George Weigel se preguntaba en su libro “Política sin Dios” (www.edicionescristiandad.es ) por un fenómeno europeo que llama “la cristofobia”.

El nombre lo toma del jurista y académico judío J.H.H. Weiler. Y lo que le inquietaba lo formulaba así:
¿Por qué hay tantos reconocidos intelectuales europeos que son “cristofóbicos” como afirma el jurista internacional y judío practicante J.H.H. Weiler?

¿Cómo es que existen burdas caricaturas del cristianismo –por ejemplo, la burla con que una televisión presenta la Eucaristía como un bocadillo religioso, o a Cristo crucificado ofreciendo papel higiénico- que llegan a tolerarse en la cultura popular de un modo en el que jamás se tolerarían semejantes difamaciones del judaísmo o del Islam?

¿Por qué tantos gobernantes europeos han insistido en que la Nueva Constitución para Europa incluya un acto deliberado de amnesia histórica por el que se ignora deliberadamente –o más bien se niega- que durante más de quince siglos el cristianismo contribuyó a desarrollar en Europa una extraordinaria comprensión de los derechos humanos y de la democracia?

¿Por qué la cultura europea, además de su cristofobia, está tan enamorada del presente y se muestra tan despectiva con respecto a la tradición religiosa e incluso a la tradición civil, como ha señalado el filósofo francés Rémi Brague?

Para Weigel, católico norteamericano, la respuesta la tiene J. H. H. Weiler, judío nacido en Sudáfrica, director del Centro Jean Monnet y profesor de derecho en la School of Law de la Universidad de Nueva York.

La cristofobia es, en realidad, una red ideológica que impide reconocer que el cristianismo (con sus ideas, ética e historia) ha ayudado forjar en Europa un compromiso con los derechos humanos, la democracia y el imperio de la ley. Esta red tiene 8 elementos.

Achacar el Holocausto nazi al antijudaísmo cristiano

El hecho judío en las sociedades cristianas de Europa a menudo fue tratado sin respeto y con abusos. Sin embargo, el odio nazi a lo judío no tenía una base cristiana, sino racial, cientifista, eugenésica, materialista y neopagana, todo lo cual fue condenado por Pío XI y Pío XII. Pese a ello, intelectuales europeos achacan el horror de los hornos crematorios al pasado cristiano de Europa... y no a las ideologías modernas, ateas y totalitarias que la sumieron en las matanzas del siglo XX.

La mentalidad del 68 aún ocupa los sillones de poder


Sarkozy ha arrasado en Francia prometiendo acabar con mayo del 68. Los jóvenes “rebeldes” que entonces tenían 21 años hoy tienen sesenta. Han ocupado las cátedras universitarias, cargos políticos, círculos literarios, el mundo del cine...

Un director de cine, católico polaco, explicaba que en Europa Occidental veremos muy pocas películas de las que se hacen en Europa Oriental sobre las depuestas tiranías comunistas. Para circular por Europa, deberían acceder a los festivales de cine europeos: “uno lo controla un activista gay, otro un maoísta, otro un comunista del 68”. Ricos y poderosos, no dejan sus cargos a la siguiente generación.

La revuelta del 68 era rebelarse contra lo establecido, y la conciencia cristiana de Europa era una de esas cosas. Desde sus cargos, han difundido la cristofobia.

Muchos no perdonan la caída del comunismo... y el papel que tuvieron los cristianos

Nunca una revolución pacífica llevó la democracia y la libertad a tantos países ni tantas personas. Fue la revolución de 1989, la caída del Muro de Berlín que empezó con los obreros de Solidarnosc confesándose en los astilleros de Gdansk.

En toda Europa Oriental, defensores de la democracia trabajaron codo con codo con cristianos: luteranos en Alemanio Oriental, católicos en Checoslovaquia y Polonia, checos de otras denominaciones... Juan Pablo II fue decisivo: el Telón de Acero se rasgó por Polonia. Era una revolución dirigida en gran parte por cristianos y dirigida contra el hipersecularismo comunista.

Los apoltronados de Mayo del 68, no precisamente líderes de la libertad frente al poder comunista, no han acabado de digerirlo.

Mayo de 68 hasta en la sopa... pero se oculta la revolución democrática de 1989

Muchos guardan rencor a la antigua potencia de la democracia cristiana

La democracia cristiana fundó la Unión Europea creando la Comunidad del Carbón y el Acero. Gobiernos democristianos reconstruyeron Europa tras la II Guerra Mundial. Durante décadas, acapararon masas de votos en Italia y en Alemania. Los rivales políticos de esta fuerza no lo perdonan y no están dispuestos a reconocerlo en una Constitución Europea ni de ninguna otra forma.

En Europa todo es “o derecha o izquierda” y la derecha siempre está demonizada


No pasa en otras partes del mundo. Y desde luego no sucede de la misma forma en EEUU. Pero en Europa todas las realidades (y no solo la política) se clasifican en izquierdas y derechas. Y automáticamente la izquierda ha decidido que el cristianismo es de derechas, y por lo tanto le pegará etiquetas de xenófobo, intolerante, fanático, estrecho de miras...

Los laicistas y los “católicos disidentes” se unieron contra Juan Pablo II

Avivó la conciencia de los polacos y éstos rompieron el Telón de Acero. Defendió la democracia en Asia Oriental y Latinoamérica. Se expresó contra la guerra y el aborto. Llenó estadios de jóvenes. Dominó el uso de la televisión. Citaba los grandes filósofos del s.XX. Pero sus enemigos nunca le concedieron la categoría de moderno. Los de dentro y fuera del catolicismo insistieron en cargar contra él y la Iglesia que él fue haciendo crecer.

Sigue el mito de que la democracia europea nace sólo de la Ilustración

Los griegos y los romanos estaban bien. Después hubo al menos quince siglos de oscuridad, y por fin llegó la Ilustración. Esos quince siglos no habrían aportado nada a la democracia. Ni el concepto de persona, ni la limitación del poder de los reyes, ni las experiencias democráticas de la vida monástica, ni la idea de igualdad básica de todos los hombres y mujeres... nada de eso es interesante. La cristofobia implica que la historia de Europa empieza a “ser buena” desde la Enciclopedia.

A los papás del 68 les espanta ver que muchos de sus hijos se han hecho cristianos

Es una experiencia que Weiler y Weigel han visto, especialmente en Francia. Gurús del 68 ven a sus hijos adoptar una fe cristiana libre, gozosa, moderna. Ya se veía incluso en 1977, en el Día Mundial de la Juventud de París. Y en los que siguieron. La Europa laicista no puede asumir cosas como las muchedumbres jóvenes en Marienfeld, pasando una noche de frío a la intemperie para aplaudir a Benedicto XVI en una misa.

Todo esto hace que en Europa no haya solo una indiferencia hacia el cristianismo. En las capas intelectuales y de poder hay más: hay cristofobia. Cuando Sarkozy ha prometido acabar por el ectoplasma del 68, está hablando de dar paso a una nueva generación sin viejos rencores.

Carta Abierta

D. António Marto Obispo de Leira-FátimaD. António Marto
Obispo de Leiria-Fátima
Su Excelencia Reverendísima:

Por motivos que no conviene mencionar en este momento y en forma pública, le he solicitado al Sr. Alberto Romegialli Jenny, residente en un monasterio en Fátima, monasterio cuyo nombre desconozco, que deje de publicar material de mi autoría sin autorización y que cese de mencionar a voxfidei.com en el deplorable sitio que él administra anónimamente bajo este identificador: conocereisdeverdad.com.

Hace ya algunos años intimé al tal Alberto Romegialli Jenny, administrador y promotor de la página conocereisdeverdad.org a dejar de "levantar" el material de mi autoría, lo cual venía haciendo con descarada desfachatez. Me costó mucho trabajo, cartas a S.E. y al administrador del servidor web. Finalmente y con cierto desgano desaparecieron de la página del sr. Alberto Romegialli Jenny las docenas de artículos, traducciones y otros trabajos que él levantaba sin autorización de nuestro sitio en forma masiva, muchas veces a los pocos minutos de publicados.

Ahora compruebo que Alberto Romegialli Jenny ha vuelto a robar y ha levantado uno de mis artículos de apologética.org sitio de los padres del Instituto del Verbo Encarnado quienes--dicho sea de paso--no tienen mi autorización para regalar o autorizar la publicación de mi trabajo, ya que no son mis agentes ni los dueños de lo que yo escribo.

Al pie, reproduzco parte de un post que el sr. Alberto Romegialli Jenny dejó en el sitio argentino de la Acción Católica. Como el sr. Alberto Romegialli Jenny usa muchos seudónimos y nunca se presenta al público como el dueño y promotor del sitio conocereisdeverdad.org, se me hace necesario destacar que es sorprendente que, tanto las autoridades monásticas como otras autoridades eclesiales, permitan que una persona de esa reputación represente a la Iglesia defendiendo la fe... Esto me resulta simplemente incomprensible.

Desde aquí le ruego al sr. Alberto Romegialli Jenny, una vez más, a que deje de publicar escritos de mi autoría y por favor que no promocione a voxfidei.com, que no necesita el agravio de sus recomendaciones.

El sr. Alberto Romegialli Jenny prometió nunca más copiar nada de voxfidei.com, y uno se imagina que, si es cierto que está bajo santas órdenes, lo menos que se espera de un religioso es que cumpla con su palabra. Se aprovecha de que he autorizado a otros sitios a publicar material (prodigos.org y otros).

Ahora, con perdón por hacerle leer a S.E. este triste testimonio, le adjunto la anteriormente citada confesión, que por muy compungida y farisea no deja de ser escandalosa.

Espero que la citada persona sea intimada a retirar todo artículo copiado, levantado, robado, en violación de los derechos de voxfidei.com. Las razones, me parece, quedan muy claras. Por algo este personaje, Alberto Romegialli Jenny, se mantiene en el anomimato.

Lamento dirigirme a S.E. por segunda vez, para rogar vuestra atención a este triste asunto.

Siempre a sus gratas órdenes,

Firmado
Editor Responsable
voxfidei[arroba]voxfidei.com
www.voxfidei.com

Por favor ver este resumen del problema y sus consecuencias


Escrito de Alberto Romegialli Jenny en el sitio argentino de la Acción Católica.
Hacer click en la imagen para verla en tamaño normal.
Así roba ConocereisdeVerdad.org
Este documento también ha sido expuesto aquí en una página protestante donde el tal--Alberto Romegialli Jenny, de Fátima, Portugal--se ha metido a defensor. Lo han corrido con bastante clase.

Los lectores pueden escribirle a:

alberto-434@clix.pt
alberto.pt@sapo.pt

POSTDATA I de Noviembre 10, 2008, 8:20 AM US-EST: El artículo que generó esta solicitud, fue retirado hace pocos minutos del sitio www.conocereisdeverdad.org. Hacemos votos para que dicho sitio sea retirado de la red, ya que no contiene material original alguno. El tono altisonante y ridículo de la prosa de Alberto Romegialli Jenny, y las risibles--y algunas veces--semi-pornográficas imágenes que ilustran el sitio, le hacen un flaco favor a los temas allí expuestos.
Así roba ConocereisdeVerdad.org
POSTDATA II de Noviembre 14, 2008, 5:00 PM US-EST: Hemos encontrado otro artículo original de voxfidei.com en el sitio www.conocereisdeverdad.org. Seguiremos revisando este sitio que contiene cientos de violaciones de copyright hasta encontrar todo lo que su administrador y dueño, Alberto Romegialli Jenny, se ha apropiado descaradamente. En la ilustración se puede ver claramente el robo.

POSTDATA III de Noviembre 14, 2008, 9:30 PM US-EST: Hemos encontrado otro artículo original de voxfidei.com en el sitio www.conocereisdeverdad.org. Esta vez disimulado sin título para que no se note el manotazo y el crédito se lo dan a "iglesiaenlibertad.com" (???) Hemos encontrado más y seguramente encontraremos más material robado en forma desvergonzada. Seguiremos informando aquí a medida que revisamos sistemáticamente todo el mamotreto.

Ciertos artículos han sido copiados varias veces, probablemente con la intención de "ganchear" pérfidamente el tráfico de los buscadores como Google, desviando así el tráfico hacia la copia y relegando el sitio original al fondo del ranking. Dicha práctica será denunciada a las autoridades europeas como un agravante a la violación original del copyright.

ALBERTO ROMEGIALLI JENNY: POR FAVOR BASTA DE ROBAR EL TRABAJO DE AUTORES CATOLICOS PARA SATISFACER SU VANIDAD!!! BASTA DE ROBAR TRAFICO DE LOS SITIOS ORIGINALES!!! BASTA!!!

En esta imagen se puede ver una muestra (click en la imagen):
Manoteado sin asco de: este artículo de voxfidei.com


Así roba ConocereisdeVerdad.org

POSTDATA IV de Noviembre 15, 2008, 9:15 AM US-EST: Dado que no obtenemos respuesta de los ladrones de conocereisdeverdad.org, hemos lanzado una investigación y los resultados ya están llegando. El proveedor de internet ha sido localizado—nfsi.pt— e informado de las violaciones de copyright. También hemos determinado que el IP de conocereisdeverdad.org 82.102.10.245 es compartido por la empresa portuguesa Antunes, LDA, un fabricante de equipos de seguridad. Es posible que esta empresa esté financiando el servidor de este individuo. En las próximas horas comenzaremos a asociar a esta empresa con el robo de artículos por parte de su "socio", por medio de publicar viñetas informativas en los blogs más populares de Portugal.

POSTDATA V de Noviembre 16, 2008, 9:30 AM US-EST:Con la ayuda de algunos amigos hemos hecho una búsqueda exhaustiva en conocereisdeverdad.org, la vergonzosa página del monje Alberto Romegialli Jenny, supuestamente localizado en Fátima, Portugal. Por el momento parece que ha retirado todo lo que había levantado sin autorización y cuyos derechos pertenecen a nuestros autores y traductores. Es bien sabido que compartimos generosamente nuestro material con páginas católicas publicadas por gente decente y respetable. Eso no quiere decir que vamos a permitir que se nos asocie con cualquier payasada. Lamentablemente deberemos invertir valioso tiempo en monitorear este sitio, el cual ya ha sido reportado por carta certificada a las autoridades eclesiásticas en Roma (Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica) y al Obispo correspondiente; a las autoridades europeas en Bruselas y a las autoridades portuguesas. También hemos procedido a exponer al monje Alberto Romegialli Jenny en diversos blogs, foros y otros espacios en el internet. Es hora de que alguien detenga el escándalo. Si la curia no lo hace, ni tampoco explica por qué lo permite... entonces queda en nosotros defenestrar este escandaloso sitio por todos los medios legales a nuestra disposición. Es lamentable y nosotros no lo buscamos. Todo lo contrario: el monje Alberto Romegialli Jenny ha insistido con prepotencia y desfachatez pocas veces vista, copiando una y otra vez lo que buenamente le pedimos que se abstuviera de copiar. Ahora queda todo en manos de las autoridades, a las cuales accederemos con tenacidad hasta que algo sea hecho para corregir este claro mal ejemplo.

POSTDATA VI de Diciembre 9, 2008, 12:00 PM US-EST:
Bien dice el proverbio que "la cabra al monte tira". Nuevamente aparece material de voxfidei.com publicado en la repugnante paginuela del remanido pajarraco que no se rinde. Lo vamos a encontrar y sus enemigos nos van a ayudar, pues a un tío tan odioso no deben faltarle algunos que le quieran dar el golpe.

Esta vez, para beneficio de nuestros abogados que lo están buscando, quiero ofrecer una recompensa por la dirección actual de este personaje. Si alguien lee esto y sabe el domicilio del tipo: no dude en escribirnos, si lo desea, anónimamente. De todas maneras su confidencialidad está asegurada.

Estas imágenes muestran referencias dentro del sitio del conocido monjastro. Con típica insistencia homosexual en su fijación con nuestra página, nos quiere asociar de alguna manera con su engendro. No sé lo que la Iglesia piensa de este personaje, pero si ellos no lo sacan de en medio, alguien tiene que hacerlo.

POSTDATA VII de Diciembre 9, 2008, 09:00 PM US-EST:Esta vez el ingenioso monje ha movido lo robado a otro lugar para disimular e insistir. Nuevamente lo he intimado, con copia a la curia local, a que SAQUE nuestro material de su inmunda y roñosa página. Rogamos silenciar y detener a este obcecado.

Si hay alguien en la curia portuguesa o romana que tenga un poco de vergüenza, por favor ordenar a este desorejado a que cierre el consabido sitio o lo entregue a alguien con la capacidad, el decoro y la decencia mínimas que tal tarea requiere. Esta situación es una afrenta en la cara de la Iglesia.


Nuevamente insisto: quien sepa el domicilio físico o legal de este hombre, favor de informarnos para poder actuar legalmente a la brevedad.

POSTDATA VII de Diciembre 10, 2008, 09:00 AM US-EST:

Escribe un amiguito del monje homosexual
Acuso recibo de su correo de anoche, al tiempo de solicitar que por favor no se dirija a mí de nuevo en lo adelante. No quiero saber nada de usted como del caso en cuestión, mis ideas están bastante claras, mi mente está hecha.
La amistad y el cariño que guardo por Don Alberto supera este tipo de situaciones que usted, y solamente usted ha creado. Es bueno que sepa, y esto lo hago por cuenta propia, que se está dedicando un esfuerzo extraordinario por remover todo cuanto se refiere a usted y a su trabajo de CDV (www.conocereisdeverdad.org), por lo que en lo adelante, entienda bien, cualquier cosa que usted descubra en sus investigaciones, solo tendrá que señalarlo para ser removida de inmediato, sin espavientos, sin denuncias, sin desconsideraciones. No interesa a nadie tener nada suyo en este sitio.
Como el publicano arrepentido, le urjo revisarse cuanto antes, pues tengo la impresión de que existen ciertas cosas pendientes que le perturban y no le dejan percibir las cosas tal como son. De nuevo, le he escrito por cortesía, pero le ruego nueva vez no se dirija a mí en lo adelante, y mucho menos para desacreditar a una persona que antes los ojos de Dios es su hijo, y a los nuestros, un amigo.
Cordialmente le saluda,
Mario R. Saviñón
http://mrsavinon.blogspot.com/
Gerente
Peravía Motors
Santo Domingo
República Dominicana
....................
Me alegra mucho que no quiera publicar nada nuestro porque nosotros no queremos estar asociados o ser recomendados por esa página. Lamentablemente somos nosotros los que ya DESDE HACE TRES AÑOS venimos pidiéndole al florido administrador que se deje de levantar material nuestro. Hay que tener la cara DURA para hacerse el ofendido y encima acusar a los mismos que han sido robados por el caco-fónico Alberto Romegialli Jenny.

Queda para preguntar ¿por qué han seguido copiando, robando y agregando, mareando la perdiz y cambiando las cosas robadas de lugar, si están tan interesados en no publicar nada nuestro? ¿Por qué promueven el homosexualismo en forma velada (y no tan velada), como bien lo muestran ciertas frases sugestivas y fotos entresembradas en el contenido de este repugnante sitio? ¿Por qué "si no quiere saber nada del caso en cuestión" ha salido a defender a su amante amigo por los foros y blogs del internet? ¡Cuánta pasión desplegada por algo que "no le interesa"!

Menuda desfachatez la de este cararrota metido a moralista como el otro caco metido a apologista. Seguiremos vigilando porque ambos son de los que tiran la piedra y esconden la mano.

Ver también: http://voxfidei.blogspot.com/2008/11/triste-pero-necesario.html

10 de diciembre de 2008

Odio y Principios Morales

Alberto Illán Oviedo

A veces se sostiene que la sátira, incluso la más cruel, es un signo de salud en una sociedad libre, y que no debe imponérsele restricciones. La historia judía no confirma este criterio.

En su excelente libro La Historia de los Judíos, Paul Johnson hace una breve reflexión sobre la libertad de expresión y la historia judía, que confirma una relación entre las expresiones antisemitas y la violencia que se genera después contra la comunidad judía.

A veces se sostiene que la sátira, incluso la más cruel, es un signo de salud en una sociedad libre, y que no debe imponérsele restricciones. La historia judía no confirma este criterio. Los judíos han sido blanco de estos ataques con más frecuencia que ningún otro grupo y saben por larga y amarga experiencia que la violencia impresa es sólo el preludio de la violencia sangrienta.

Esta violencia se ha expresado bien a través de algaradas callejeras más o menos dirigidas y actos de violencia contra ciudadanos judíos, bien a través de pogromos o, en el peor de los casos, a través del genocidio planificado y dirigido, en especial el perpetrado por el Estado nazi, con la colaboración activa o pasiva de la población alemana. Todos estos hechos son ciertos y esta relación es una constante al estudiar la historia de este pueblo. En este contexto surge una pregunta: ¿debemos limitar la libertad de expresión ante ésta o situaciones similares?

Antes de responderla debemos fijarnos en el contexto en el que se produjeron y evolucionan estos comportamientos contra la comunidad judía. En primer lugar, en esas sociedades existió, existe, un antisemitismo enquistado que se expresó de formas muy distintas, desde el simple rechazo, pasando por la segregación, a la acusación de crímenes horribles, creándose diversas leyendas de las cuales algunas aún hoy conservan su vigencia, o imaginando crímenes colectivos perpetrados contra los gentiles, todo lo cual favoreció los actos violentos.

En un segundo plano, la política les fue contraria y evolucionó contra ellos. Es cierto que en toda Europa, desde la edad antigua, casi todos los países y sociedades promulgaron leyes que perjudicaban a las comunidades judías. Primero se les expulsó, luego se les recluyó en guetos, se les impidió realizar determinadas actividades o acceder a determinados cargos públicos y privados. En algunas sociedades, estas leyes fueron derogándose y poco a poco los judíos fueron aceptados como ciudadanos. Pero los episodios antisemitas en la Europa continental decimonónica invirtieron una situación que en el Imperio Británico o en Estados Unidos, pese a ciertos rebrotes sociales e incluso legales, tendían a desaparecer.

Sobre estas dos premisas, la social y la política, se constituyeron una serie de medidas específicamente antisemitas que evolucionaron incrementando la violencia e institucionalizándola. El régimen zarista promovió el pogromo, y tras la revolución que terminaron liderando los bolcheviques los judíos siguieron sufriendo los mismos males. Situaciones similares se vivieron en los imperios centroeuropeos, y tras la Primera Guerra Mundial las condiciones de violencia se extendieron por toda Europa hasta que Hitler consiguió instrumentalizar todo con un único fin, la eliminación física de los judíos. En este sentido, la aparente libertad de expresión de la República de Weimar ayudó a que el veneno lanzado contra los judíos alcanzara a toda la sociedad, hasta el punto de que, ya bajo el Gobierno del Reich, el pueblo judío era considerado una plaga que había que eliminar.

No fue la libertad de expresión lo que falló en este contexto: simplemente se convirtió en una parodia de lo que debía ser. Las consignas antisemitas se proferían en un país, la Alemania de entreguerras, donde el Estado de Derecho era inexistente. Los actos violentos contra los judíos no eran perseguidos, los que llegaban a los tribunales eran ignorados, las leyes se hicieron cada vez más restrictivas contra la comunidad judía y en un momento dado se decidió que, además de víctimas de la violencia, eran culpables de ella. Los que defendían o no estaban de acuerdo con estos actos violentos eran a su vez víctimas de otros hasta que callaban o se iban. De la ciudadanía se pasó al gueto, de éste a la persecución, luego a la esclavitud y, finalmente, al genocidio. La sociedad alemana era consciente de estos hechos y, por lo general, los toleraban. La violencia popular fue dejando paso a una violencia legal y, si bien nunca dejaron de coexistir ambas, la segunda se convirtió en una herramienta mucho más eficiente.

La libertad de expresión forma parte de una sociedad libre porque surge de ella, no porque sea un derecho concedido por un conjunto de políticos. La "libertad de expresión" en la Alemania de Weimar, la Rusia zarista e incluso la Francia republicana no era tal, sino un instrumento que las clases dirigentes o los grupos más violentos terminaron instrumentalizando hacia sus fines. En una sociedad libre, o en las que la libertad tiene un mayor peso, los actos violentos son perseguidos por la justicia por su condición, no porque sirvan mejor a ciertos intereses.

Además, de la misma manera que los antisemitas pueden pronunciarse contra los judíos, los que luchan contra ellos no sólo pueden contradecirlos e intentar convencerlos, sino que pueden boicotearlos, ignorarlos o denunciarlos si consideran que han realizado algún acto punible. Las instituciones podrán vigilarlos si piensan que son potencialmente peligrosos.

La libertad de expresión es un principio moral en sí mismo. Renunciar a él porque pensamos que en ciertos casos extremos tiene peligrosas consecuencias es renunciar a una sociedad libre. El pensamiento, por repugnante que nos parezca, no delinque, las acciones sí, y tenemos muchas herramientas para luchar contra lo que es dañino. La negación del Holocausto o las expresiones antisemitas son repugnantes por su naturaleza, pero no son delitos. Las acciones violentas contra los judíos o la conspiración para perpetrar delitos contra ellos sí lo son y, por tanto, son actos perseguibles. No debemos limitar la libertad de expresión sino promover el Estado de Derecho y la sociedad libre, las únicas herramientas eficaces contra cualquier odio racial o cultural.

8 de diciembre de 2008

La Judeofobia Española

Gustavo D. Perednik
El autor acaba de publicar en inglés una extensa investigación sobre la judeofobia española, en la edición de otoño del Jewish Political Studies Review (Jerusalén, 15:3-4). En este artículo se sintetizan algunas de sus ideas acerca de esta patología social que, más de medio milenio después de la expulsión de los judíos de España, sigue carcomiendo el raciocinio de una buena parte de los españoles. Especialmente se destacan los medios de prensa de la península. La versión en inglés de este mismo artículo la publicamos en el portal de casorosendi.com, bajo el título Naive Spanish Judeophobia Para los católicos que desean informarse sobre la posición de la Iglesia Católica con respecto a este tema, recomendamos la lectura del documento papal Nosotros Recordamos-Una Reflexión Sobre la Shoah, por Juan Pablo II.
Miguel Angel Moratinos publicó en junio de este año una exhortación para que Israel «despierte» y favorezca el surgimiento de un Estado árabe-palestino, el primero de la historia. Que los esfuerzos diplomáticos de Israel estuvieron y están encaminados en esa dirección, y que toda propuesta israelí para concretarlos fue respondida con un baño de sangre, pues parece escapársele al despierto exhortador.

Me pregunto si, en vistas del virulento recrudecimiento de la judeofobia europea, no debería escribirse un corolario a la moratinada, titulado Despierta Europa, por lo menos para sacudir a la mayoría de ellos que, según las encuestas del Eurobarómetro de noviembre pasado, opinan que el principal país que amenaza la paz mundial es Israel.

No las autocracias belicistas árabes que mantienen a sus pueblos en la miseria culpando siempre al exterior, ni algunas dictaduras corruptas del África, ni Irán fundamentalista, Libia asesina, Arabia misógina, Siria que ocupa el Líbano entero, Sudán genocida. Europa siente que Israel la amenaza, y Moratinos nos pide a los israelíes que nos despertemos y descubramos las causas de sentimientos tan sagaces.

Algunos genios europeos han dado un paso adicional y procedieron a explicar por qué Israel es el problema. Mikis Theodorakis acaba de declarar públicamente que «los judíos, carentes de historia, arrogantes y agresivos, son la raíz del mal». Goebbels perpetraba similares invitaciones al genocidio, pero por lo menos no se trataba de un admirado compositor. Mientras Europa odia a Israel y alienta a sus destructores, lo acusa simultáneamente de nazi. Así hablaron Gaspar Llamazares y José Saramago, quienes agregaron que no cabe conmiserarse ni siquiera por los sufrimientos que los judíos han sufrido en el pasado. Ni que hablar de los que sufren hoy.

Niños israelíes pueden volar en pedazos en pizzerías y fiestas de cumpleaños, pero para la mayor parte de los europeos la agresión radicará en «el muro» que Israel construye para impedir la infiltración de terroristas (dicho sea de paso, no hay muro alguno. Es una valla reversible parecida a la que España ha construido para evitar la infiltración de magrebíes en Melilla, y eso que Marruecos nunca se ha propuesto destruir España).

En un estudio sobre las actitudes judeofóbicas en varios países europeos que fue dada a conocer a fin de 2002, España resultó ser el peor, tanto entre los cinco países estudiados como entre otros cinco considerados dos meses antes. En la encuesta española, el 21% de los entrevistados resultaron judeófobos.

Se me ocurre que ingentes esfuerzos deberían invertirse en despertar a España de la pesadilla judeofóbica que la enferma; antes de que una buena parte de Europa, fría, hipócrita y suicida, sea capaz de perpetrar un pequeño Holocausto más, al mismo tiempo que le reproche a Israel ser nazi y asesino. Así operó el nazismo: mientras destruía al pueblo judío, explicaba su genocidio como un acto de autodefensa frente a las maquinaciones del «lobby judío».

El caso español

Imaginemos a un inquisidor del siglo XVI. Aun si se hubiera horrorizado de las matanzas de judíos en 1391, no habría sido capaz de notar que él mismo encarnaba la continuación de aquella cruzada judeofóbica. «¿Cómo puede usted comparar?» espetaría. «Ferrant Martínez masacró inocentes arbitrariamente. Nuestra Inquisición, por el contrario, tiene el noble objeto de proteger la unidad religiosa, y además otorga a las víctimas la opción de la fe antes de la hoguera.»

Del mismo modo, quien durante el siglo XIX se enterara con estupor de las torturas inquisitoriales, no admitiría que ese odio tuviera relación con la discriminación e injurias que durante su propia época padecían los descendientes de judíos: «¿Cómo se puede equiparar la brutalidad medieval –exclamaría– con la autodefensa de la sociedad española actual frente a las perniciosas influencias judaicas?»

La judeofobia es singular. No sólo porque se trata del odio más antiguo, universal, profundo, persistente, obsesivo, quimérico y eficaz que haya existido, sino porque quien lo padece, raramente lo asume conscientemente. Aunque Lope de Vega, Quevedo, o Bécquer, hubieran expresado reservas frente a los horrendos mitos del pasado que habían provocado el derramamiento de torrentes de sangre judía, los mitos pretéritos no los habrían disuadido de difamar ellos mismos a sus contemporáneos de origen israelita. Para el ilustre trío, los judíos dominan todo, corrompen todo.

Pareciera que la compasión por las víctimas judías, es válida siempre y cuando los agredidos ya hayan muerto en el remoto ayer. Empero, la sensibilidad para con el dolor tiende a desvanecerse cuando uno debe hurgar en la judeofobia que pervive en su propia sociedad.

De entre los españoles de hoy también, pocos proclamarían abiertamente odiarnos, pero la mayoría de ellos guarda, aún en el más cálido de los corazones, un gélido rincón para «el judío de los países». Una encuesta de Gallup, encontró que sólo el 4% de los españoles sienten empatía con Israel con respecto al conflicto en Medio Oriente.

Que Israel es el Estado más cuestionado del mundo no parece sorprenderlos. Que sufrió las dos terceras partes de las condenas de la Asamblea de las Naciones Unidas, no los hace parpadear, aun después de enterarse de que ese organismo, hasta 1991 jamás había condenado a ningún régimen árabe, pese a sus violaciones reiteradas a los derechos humanos.

No los conmueve que Israel es el único país del mundo que tiene vedado el acceso al Consejo de Seguridad, y que, a pesar de ser la única democracia del Medio Oriente, se descarguen sobre él los dardos acusadores de los medios de difusión. Que es el único país del mundo al que se zahiere con epítetos como «nazi», «cáncer de Medio Oriente», proferidos aun por intelectuales y grandes escritores. Que a los medios de difusión europeos los tiene obsesionados el pujante Estado cuya creación fue precisamente una necesidad para salvar millones de vidas de las garras de Europa. Ninguna prueba es suficiente. No despierta su admiración el reverdecer del desierto, ni el renacimiento del hebreo, ni la más alta tecnología. Al contrario: son logros con los que incrementan su arsenal de desprecio contra «la explotación judía». Y si Israel ha compartido sus logros en agricultura ayudando como ningún otro país a los africanos, pues es parte de su soberbia. Si siempre estuvo dispuesta a transacciones territoriales en aras de la paz, pues es mentirosa.

A Israel no hay que dejarlo ni hablar. No era suficiente con que tenga vedado el acceso a la mayor parte de los medios españoles. La Universidad Carlos III acaba de cancelar unilateralmente una presentación del embajador de Israel en España argumentando que recibió amenazas de violencia. Debemos suponer que también «los judíos» son los culpables de esas amenazas y así ¡una universidad! opta por someterse a los violentos, y silencia de plano a una de las partes de un conflicto. La verdad tiene en España una sola cara.

«¿Cómo puede usted comparar?» nos preguntarían enojados las marujatorres y los javieresnart. «¿Qué tienen que ver los excesos de la intolerancia en el pasado con las críticas al Estado sionista, dirigidas contra la ocupación?» Será quijotesco procurar que piensen en que el terrorismo palestino mataba niños judíos antes de la ocupación. Que se den cuenta de que Israel les ofreció en el año 2000 concluir la ocupación, y el jefe palestino rechazó la oferta sin contraproponer nada, y lanzó a su desdichado pueblo a un baño de sangre que lleva más de dos años. Será imposible sacudirlos de una judeofobia que les impide ver que la ocupación israelí no es la causa, sino la consecuencia de la agresión árabe.

El terrorismo árabe no nos mataba sólo antes de la ocupación. Mataba judíos décadas antes de que el Estado de Israel siquiera hubiera nacido. Un dato que entorpece la estrecha visión del judeófobo contemporáneo sería, por ejemplo, que terroristas árabes destruyeron la comunidad judía de Hebrón el 24 de agosto de 1929, décadas antes de «la ocupación». Asesinaron a decenas de judíos, hombres, mujeres y niños, sólo por ser judíos, exactamente igual que los pogromos que venían diezmando por medio siglo las comunidades israelitas de Europa Oriental. Una miniatura del Holocausto que comenzaría diez años después. ¿Por qué no habríamos de cotejar odio con odio, si compartían el mismo blanco, la misma saña, y la misma condonación generalizada?

No atenderán ningún argumento, porque la judeofobia de hoy, como la del pasado, padece de inconciencia. No admite reclamos. Se limita a atacar. Europa castiga a Israel cuando se atreve a defenderse, y se limita a condenar la judeofobia... pretérita.

Los medios de difusión españoles (salvo algunas honrosas excepciones) siguen el modelo enfermizo de El País, que consiste en demonizar a Israel, presentándolo como una intolerante teocracia financiada por un poder oculto internacional. El resultado es esperable: el lector medio no habrá de contentarse con ninguna «solución» al conflicto que en la práctica no implique la destrucción del único Estado judío del mundo. Un estado imperial cuyo territorio cabe más de veinte veces en España y más de quinientas veces en los territorios árabes, ricos en petróleo y en analfabetismo impuesto por jeques y reyezuelos.

Pero las voces ofensivas de su vocabulario, los españoles las tienen reservadas para los judíos. «Judiada» y «sinagoga» siguen siendo recogidos en España como insultos. Los antisionistas de hoy han extendido la nómina infame agregándole «Israel», y la voz «lobby judío», que en España se utiliza con una frecuencia escalofriante. Se atribuye al «lobby judío» todo tipo de maquinaciones, ¡en un país donde los judíos son el 0,05% de la población!). Marisa Paredes llegó a culpar a ese «lobby» que la película «El pianista» ganara un Oscar.

Sólo en los medios de España, Jenin fue un Holocausto. Sólo en España aún se reverencia la memoria de niños supuestamente torturados y martirizados por diabólicos judíos (un par de ejemplos son la catedral de La Seo en Zaragoza, y la de San Nicolás en Sevilla, en la que el obispo Carlos Amigo Vallejo difunde el libelo de sangre). Sólo en España «matar judíos» puede ser considerado un juego de niños.

Ni derecho a la existencia

Un artículo de Crónica esgrimió que los judíos están encaramados en la élite política española y que aún de la cárcel pueden liberarse gracias a sus conexiones en la banca, en la industria y en las tenebrosas bambalinas desde las que controlan todo. Cuando un atrevido lector osó cuestionar la calumnia, el editor Agustín Pery Riera publicó una respuesta que debería incluirse en una antología del atolondramiento más pérfido: «si alguien descubriera que la mitad de los hombres de negocios españoles son gaditanos, y yo pidiera un artículo al respecto, nadie me acusaría de querer destruirlos a todos» (13/11/02). El profundo pensador da aquí por sobreentendido dos taras de la judeofobia española: los judíos lo dominan todo, y la única forma posible de la judeofobia es «matarlos a todos». Si sólo se trata de insultarlos a todos, pues eso no es judeofobia. Es ciencia pura, políticamente correcta.

Cuando a principios de marzo de este año fui invitado a dar una conferencia a la universidad Rovira i Virgili de Tarragona, una avanzada estudiante me interrumpió con ingenuidad: «Me lo han explicado cien veces y no logro entenderlo: ¿qué derecho tiene Israel a existir?» Me permito detenerme en su pregunta porque intuyo que íntimamente se la formulan muchos españoles.

Si la audiencia tarraconense no hubiera sido hostil, habría optado por regalarle a mi interlocutora su centésimoprimera explicación, aunque convencido de que tampoco cien adicionales la habrían hecho entender, porque la judeofobia tiende a oscurecer el raciocinio.

Opté por no justificar mi existencia y le reboté su pregunta: «Estimada Eva, ¿sabe usted cuántos Estados hay en el mundo?» Como me replicó intrigada que lo ignoraba, me apresuré a aclararle: «Hay 192. Yo felicito a 191, porque han aprobado su concienzudo examen de derecho a la existencia. Hay un solo Estado, mucho más pequeño que Cataluña y agredido por los regímenes más atroces, al que usted ha reprobado en su minuciosa inspección. ¿No le despierta sospechas?» En mi experiencia, este método de retribuir un cuestionamiento con otro, coadyuva a quebrar el prejuicio.

Si hubiera optado por esclarecerla sobre nuestro derecho a existir, me habría bastado echar mano del judío más famoso del mundo. Jesús de Nazaret fue un hebreo en su tierra, un judío en Judea. Se regía por el mismo calendario de los israelíes de hoy, usaba su alfabeto y celebraba sus festividades, practicaba su religión y estudiaba el mismo libro. Asumía su historia y contemplaba la misma geografía. Jamás escuchó la palabra «Palestina» ni vio mezquita alguna. Al igual que David, que los macabeos, los escribas, los profetas, los salmistas, los reyes de Judea y los herederos de su tierra por milenios. Los que retornaron a su tierra siglo tras siglo, cuando en el mundo no había documento alguno que atestiguara la existencia de otro pueblo palestino más que el pueblo judío en Sión.

Adivine el lector: ¿con qué pueblo actual se habría identificado Jesús: con los griegos, los palestinos, o los israelíes? Quien pueda responder con honestidad una pregunta tan simple como esa, comprenderá nuestro derecho a una tierra en la que nos hemos forjado como nación, de la que nos alejaron por la fuerza, y a la que jamás renunciamos. Entiéndase eso, y la judeofobia contemporánea comenzará a disiparse.

Pero tampoco para los medios de difusión españoles bastarán cien explicaciones. Optan por las macabras caricaturas de Reboredo y de Ferreres acerca del sionismo y de Israel, como los europeos de antaño baldonaban al judío y su religión. Creo que a un diario local le sería suficiente publicar un titular bisilábico que se limitara a decir «Sharón», para que el lector medio reaccionara indignado por el despliegue de fanatismo y agresividad que le provocan las asociaciones de su imaginario.

Todos los Estados modernos nacieron gracias a movimientos nacionales, pero solamente el sionismo es bastardo a los ojos españoles. Es el único movimiento nacional al que se le atribuyen intentos de dominio mundial, como antaño a los judíos.

El terrorismo judeofóbico es invisible para los lentes europeos. Para los judíos no, porque lo pagamos con sangre. Por ello Israel continuará defendiéndose de una agresión que no admite alternativas: no se confronta a una u otra política, sino, como la estudiante Eva, cuestiona nuestra misma existencia. Israel no aparece en los mapas árabes cualesquiera, y la mayoría de los Estados árabes, después de medio siglo, aún no lo reconocen.

Ninguno de esos datos logra penetrar la muralla autista de los medios españoles. Someten al sionismo a una metamorfosis similar a la que la Europa de antaño sometía al judaísmo, «la religión vengativa y sanguinaria».

«¡Cómo puede usted comparar!» los oigo irritarse a los antoniogalas. Pues les respondo: lo hago, porque se trata del mismo objeto de desprecio, de la misma soberbia que elige sólo a uno para no perdonarle nada y deja a los demás indemnes de sus implacables dictámenes. Comparo porque es el mismo empecinamiento en descalificar al judío y sólo al judío. Comparo porque es la misma judeofobia letal, colérica e ingenua.

En esta campaña de demonización de Israel, el método más tentador para los medios es emplear voceros judíos, quienes por su origen permitan simular buena predisposición. Entrevístese a Chomsky, Shahak y Avneri, y Arafat querrá contratarlos para su ministerio de propaganda.

Con el ardid de hacer hablar a periodistas locales con apellidos judíos, o a israelíes que odian Israel, la ponzoña de la prensa se asume insospechable de judeofobia. Individuos que no representan a nadie entre los judíos, ocuparán páginas enteras de El País. El implícito argumento es de una lógica impecable: si nada menos que judíos critican a Israel, qué podría esperarse del resto de pobres nosotros. El lector inteligente sabrá cómo evitar caer en la trampa. Se espera de un diario, más que pluralidad de etnias y religiones, pluralidad de ideas. Una policromía que en general brilla por su ausencia cuando se debate sobre el Medio Oriente.

Porque sobre Israel, las conclusiones que se esperan del lector español son monocordes y maniqueas; la culpa la tiene Israel. Siempre el judío. Así fue el título del artículo de Enrique Curiel (La Razón de Madrid, 20/4/03): «El nombre del problema es Israel.» En una combinación de estulticia y paranoia que sólo la judeofobia puede engendrar, se explica allí que la culpa de la guerra en Irak la tienen los judíos, y que la Intifada árabe fue el resultado de una conspiración entre Bush, Ehud Barak y Ariel Sharón. Los pobres terroristas árabes (perdón, quise decir «activistas») son dominados por el poder judío internacional.

Escribo estas líneas para El Catoblepas, del círculo de Gustavo Bueno, que es en alguna medida una ráfaga de aire puro en una España contaminada de judeofobia suicida. Desde estas páginas sí puede hacerse un humilde llamamiento para que España tome una iniciativa educacional que la despierte de su obsesión para descalificar a un solo país, el judío.

Cuando el español medio tome conciencia de esa obsesión, podrá sacar una de dos conclusiones: o Israel es en efecto la obra más satánica de la historia humana, o bien la saña de la que el Estado judío es objeto, es la heredera directa de la que castigó al pueblo hebreo por milenios.

En ambos casos habremos revelado la judeofobia subyacente. Desvincularla pues de la judeofobia pretérita, sería tan ingenuo como atribuir toda opinión sobre el conflicto al odio antijudío.

7 de diciembre de 2008

Borges Contra la Judeofobia

Gustavo D. Perednik
Al cumplirse veinte años de la muerte del máximo escritor hispanoamericano, esta mirada retrospectiva se concentra en su consistente oposición a la judeofobia, una militancia que expresó en el original estilo borgeano

La evocación del autor de El Aleph puede acercarnos a los aspectos más diversos de su creación. Desde una pluma vivamente argentina que recupera al gaucho, malevos y arrabales porteños, hasta un abanico universal que abarca la poesía anglosajona, el budismo, Walt Whitman, las Mil y Una Noches, Dante, Cansinos Asséns y el ultraísmo. Siempre insatisfecho con una sola tradición, Borges, Premio Jerusalén 1971 y Premio Cervantes 1979, fue un autor universal que concibió una peculiar combinación de poemas narrativos, cuentos ensayísticos y ensayos poéticos. El escritor israelí Jaim Hazaz lo ha comparado con un rabí talmúdico en que Borges desvestía la trama literaria por medio de enfatizar no el relato de los hechos sino su significado interno.

En la vastedad de sus inquietudes, la cultura judaica lo atrajo especialmente a partir de la Biblia, en la que se sumergió en su infancia estimulado por su abuela Fanny Haslam Arnett. Indagó desde la añoranza hebrea por Jerusalén hasta Heine y Kafka; desde el golem hasta Baruj Spinoza, cuya doctrina tradujo al relato La muerte y la brújula, que el autor denominó «un cuento judío». Le interesó especialmente la compleja identidad del judío moderno, un tema que desde su muerte hace dos décadas (14 de junio de 1896) ha sido menos considerado que otros campos de su erudición.

No estamos aludiendo a sus vastas referencias a la cultura israelita, sino a lo que podríamos llamar la judeidad, la circunstancia del hombre judío y las formas de asunción de su pertenencia. Sobre ello nos hemos extendido en otro artículo, en el que hemos planteado lo judaico en Borges como el viaje del filósofo que propone Platón: se forma intelectualmente; sale a la sociedad a retroalimentarse, y regresa a su fuente formativa. Por esas tres etapas transcurrió el Israel borgeano: Buenos Aires-Europa-Buenos Aires.

Sus dos estaciones europeas son Ginebra y Madrid. En la primera transcurrió su adolescencia, educado en el Colegio Calvino en el que sus dos mejores amigos fueron Simón Jichlinsky y Maurice Abramowicz (huelga aclaración de origen). Precisamente la simpatía de Borges para con los temas judíos quedó por primera vez documentada en una carta a Abramowicz del 11 de octubre de 1920.

Cuando éste murió en 1984, escribió Borges:
«Las generaciones de Israel estaban en ti cuando me dijiste sonriendo: Je suis très fatigué, J'ai quatre mille ans». Esta borgeana vinculación del estado de ánimo personal del hebreo con la experiencia histórica de su estirpe fue incluida en varios de sus relatos. En el arriba mencionado se refiere a un periodista del que «Nunca sabremos si el hotel le agradó. Lo aceptó con la antigua resignación que le había permitido tolerar tres años de guerra en los Cárpatos y tres mil años de opresión y de pogroms».
Su familia se había trasladado a Ginebra a comienzos de la Gran Guerra, concluida la cual vivieron un tiempo en Madrid, en donde Borges trabó amistad con Rafael Cansinos Asséns, de quien siempre se consideró discípulo. De Cansinos no aprendió sólo poética y ultraísmo, sino la opción que el intelectual español enfrentó en los años veinte entre una España tradicionalista y judeofóbica, y otra liberal con simpatías por el judaísmo.

Su retorno a Buenos Aires coincidió con el surgimiento del nazismo, que lo llevó a un filosemitismo militante.

Ya en 1923 en el libro Fervor de Buenos Aires dice en su poema llamado Judería:
«Ante el portón la chusma se ha vestido de injurias
Como quien se envuelve en un trapo.
Dios se ha perdido y desesperaciones de miradas lo buscan.
Presintiendo horror de matanzas los mundos han suspendido el aliento.
Alguna vez proclama su fe: Dios el Eterno, Dios de dioses, es Uno.
Y arrecia la muchedumbre cristiana con un pogrom en los puños.»

En Buenos Aires se reencontró con un íntimo amigo de su padre, el escritor de inclasificable género Macedonio Fernández (1874-1952), a quien rindió homenaje a su muerte:
«Los historiadores de la mística judía hablan de un tipo de maestro, el Zaddik, cuya doctrina de la Ley es menos importante que el hecho de que él mismo es la Ley. Algo de Zaddik hubo en Macedonio.»
Enfrentado al emergente nazismo

A comienzos de la década del treinta, el nazi Enrique Osés dirigía en Argentina el periódico Crisol, el diario El Pueblo publicaba Los Protocolos de los Sabios de Sión, y la llamada Legión Cívica amedrentaba a los judíos, comandada por el teniente general Juan B. Molina, que era nada menos que el secretario del presidente argentino, general José Félix Uriburu.

En febrero de 1932 Molina se dirigió por escrito a sus legionarios alertando sobre los supuestos peligros que se cernían sobre el país, el judaísmo incluido:
«En nuestro país los judíos suman 800.000. Verdadera máquina infernal destinada a establecer con el más grosero materialismo la tiranía del oro en el mundo. Los judíos no se asimilan. Los judíos, en todo momento y en todo lugar son 'judíos'. Entre nosotros manejan grandes empresas y enormes capitales y tienen sojuzgados muchos valores netamente nacionales».
El semanario de la comunidad hebrea, Mundo Israelita, alarmado por la violencia retórica, solicitó a intelectuales argentinos que se expidieran sobre el peligro. En ese contexto, Borges escribe el 27 de agosto de 1932:
«Ciertos desagradecidos católicos –léase personas afiliadas a la Iglesia de Roma, que es una secta disidente israelita...– quieren introducir en esta plaza una tenebrosa doctrina, de confesado origen alemán... Basta la sola enunciación de ese rosario lóbrego para que el alarmado argentino pueda apreciar la gravedad del complot... Se trata –soltemos de una vez la palabra obscena– del Antisemitismo. Quienes recomiendan su empleo suelen culpar a los judíos, a todos, de la crucifixión de Jesús. Olvidan que su propia fe ha declarado que la cruz operó nuestra redención. Olvidan que inculpar a los judíos equivale a culpar a los vertebrados, o aun a los mamíferos. Olvidan que cuando Jesucristo quiso ser hombre, prefirió ser judío, y que no eligió ser francés ni siquiera porteño, ni vivir en el año 1932 después de Jesucristo para suscribirse por un año a Le Roseau D'Or. Olvidan que Jesús, ciertamente, no fue un judío converso. La basílica de Luján, para Él, hubiera sido tan indescifrable espectáculo como un calentador a gas o un antisemita.»
Su magistral ironía, que arremetía contra la judeofobia, volvió a lucirse un año y medio después, cuando la mentada revista Crisol publicó una nota (30 de enero de 1934) en la que «acusaba» a Borges de «ocultar» su supuesta ascendencia judía.

Borges responde en abril de ese año en la revista Megáfono, nº 12 en una sarcástica definición a la que titula Yo, judío:
«...el pasado remoto es de aquellas cosas que pueden enriquecer la ignorancia. Es infinitamente plástico y agradable, mucho más servicial que el porvenir y mucho menos exigente de esfuerzos. Es la estación famosa y predilecta de las mitologías.

¿Quién no jugó a los antepasados alguna vez, a las prehistorias de su carne y de su sangre? Yo lo hago muchas veces, y muchas no me disgustó pensarme judío.... Crisol, en su número del 30 de enero, ha querido halagar esa retrospectiva esperanza y habla de mi «ascendencia judía maliciosamente ocultada» (el participio y el adverbio me maravillan).

Borges Acevedo es mi nombre. Ramos Mejía, en cierta nota del capítulo quinto de Rosas y su tiempo, enumera los apellidos porteños de aquella época para demostrar que todos, o casi todos, «procedían de cepa hebreoportuguesa». Acevedo figura en ese catálogo: único documento de mis pretensiones judías, hasta la confirmación de Crisol...

Estadísticamente los hebreos eran de lo más reducido. ¿Qué pensaríamos de un hombre del año cuatro mil, que descubriera sanjuaninos por todos lados? Nuestros inquisidores buscan hebreos, nunca fenicios, garamantas, escitas, babilonios, persas, egipcios, hunos, vándalos, ostrogodos, etíopes, dardanios, paflagonios, sármatas, medos, otomanos, bereberes, britanos, libios, cíclopes y lapitas. Las noches de Alejandría, de Babilonia, de Cartago, de Menfis, nunca pudieron engendrar un abuelo, sólo a las tribus del bituminoso Mar Muerto les fue deparado ese don.»
En varias ocasiones se refirió Borges a la judeidad que le atribuían, siempre dando rienda suelta a su ironía, sazonada por su proverbial humildad:
«No lo merezco... He hecho lo mejor que pude para ser un judío. Pude haber fracasado... Sé pertenecemos a la civilización occidental, entonces todos nosotros, a pesar de las muchas aventuras de la sangre, somos griegos y judíos... Muchas veces me pienso judío pero me pregunto si tengo el derecho de hacerlo.»
En 1947 escribió con su amigo de toda la vida Adolfo Bioy Casares el cuento La Fiesta del Monstruo, que expresa el aborrecimiento de ambos por el peronismo, y que fue publicado en Montevideo (30-9-55) una vez que dicho movimiento fuera derrocado.

En primera persona, el partidario del Monstruo (un peronista) narra las peripecias acaecidas en su trayecto desde las afueras de la ciudad de La Plata hasta la Plaza de Mayo en Buenos Aires, adonde acude a celebrar la fiesta partidaria del 17 de octubre. Cuando el grupo está por llegar a la plaza, se topan con un estudiante judío al que obligan a saludar al retrato del Monstruo. Como el estudiante se niega, el grupo lo asesina a pedradas. El esquema argumental remite a un clásico argentino, El matadero (1840) de Esteban Echeverría, pionero de la literatura realista hispanoamericana. Para Echeverría «el monstruo» era la tiranía del general Juan Manuel de Rosas, cuyos partidarios son en su cuento unos matarifes que asesinan a un joven unitario. En uno y otro relato, personajes marginales emergen de las orillas de su escala social para asesinar cubriéndose en la impunidad que les da su adscripción partidista. Su víctima no es quien detenta riqueza material, sino un símbolo de la cultura, un personaje que a juicio de sendos autores encarna la idea de la civilización. En el caso de Borges, un judío apedreado por la barbarie.

Una interesante galería de personajes

Un período notable de su obra fue precisamente la Segunda Guerra Mundial, cuando publica su prólogo al Meister de judería de Carlos Grünberg (1940), La muerte y la brújula (1942) y El Aleph (1945).

La narrativa de Borges exhibe una amplia galería de personajes judíos, de los que frecuentemente se explaya en su judeidad. Unos portan tonalidades muy positivas como David Jerusalem; otros las más negativas como Aaron Loewenthal.

La fluidez en caracterizar a los personajes, resulta de la libertad que le otorga a Borges ser un filosemita, circunstancia que le permite intercalar sin pudor estereotipos negativos del judío a fin de enriquecer el logro literario. En general, es llamativo que una buena parte de sus personajes judíos sean, en mayor o menor medida, criminales. Hay algunos menores o irrelevantes (como Nahum Cordovero en El inmortal y Manuel Maier en Emma Zunz), y unos diez personajes más elaborados. Por orden cronológico: Monk Eastman (Historia universal de la infamia, 1934), Marcelo Yarmolinsky y Red Scharlach (La muerte y la brújula, 1942), Jaromir Hladík (El milagro secreto en Ficciones, 1943), Urmann (La secta del Fénix en Ficciones), Aaron Loewenthal y Emma Zunz (Emma Zunz en El Aleph, 1945), David Jerusalem (Deutsches Requiem, ibídem), Jacobo Fischbein (El indigno, en El informe de Brodie, 1970), y Eduardo Zimerman (Guayaquil, ibídem).

De esos diez, el primero y la mujer son homicidas; el quinto un estafador; el noveno un traidor; el último, usurpador.

Con todo, la cualidad más reiterada de sus judíos es su pertenencia a la intelectualidad; son personas ilustradas, artistas. El milagro secreto es protagonizado por quien vive en la Zeltnergasse, en donde residía Kafka. Jaromir Hladík es traductor del Sepher Ietzirá y autor de un drama político Los enemigos. Fischbein es dueño de una librería céntrica de Buenos Aires en la que compila una antología de Spinoza y guarda un ejemplar de la Kabbala denudata de Rosenroth.

En cuanto a sus opiniones políticas, Borges ha escrito que sólo en una ocasión permitió que éstas interfirieran en su literatura. Fue cuando salió en defensa del Estado judío porque, según recuerda, «lo urgió la exaltación de la Guerra de los Seis Días» (prólogo a su Informe de Brodie del 11 de abril de 1970).Cuando dicha guerra estalló en junio de 1967, Borges irrumpió en la biblioteca de la Sociedad Hebraica Argentina con un poema dedicado a Israel, y ante la atónita atención de los lectores solicitó «la hospitalidad» de la revista de esa entidad, Davar, en la que eventualmente los versos fueron publicados. Agregó a su solicitud un fervoroso y elocuente «¡Viva la patria!».

Las Armas de la Luz

por Carlos Caso-Rosendi

La inteligencia humana es limitada. La estupidez, en cambio, no conoce límites—Anónimo

Al entrar en la Iglesia Católica, hace ya un lustro, me maravillaba la coherencia y la monumental sabiduría de sus sabios. Habiendo pasado una buena parte de mi vida leyendo las sandeces publicadas por los Testigos de Jehová, encontrarme de golpe con la profundidad de San Juan de la Cruz, de San Agustín o Santo Tomás de Aquino me resultaba casi chocante. Me sentía y aun me siento como quien habiendo vivido en Lilliput hubiera sido transferido a la tierra de los gigantes. Cada línea del Catecismo, cada vuelta de hoja de la Imitación de Cristo conmovían y conmueven mis sentidos con su exactitud, belleza y coherencia.

Esa fue mi luna de miel, que no ha terminado aun, porque continúo sin terminar de leer a los Padres de la Iglesia y a las brillantes obras de tantos otros que le siguieron. Recientemente he dado en acercarme a Hans Urs Von Balthasar y ya me doy cuenta que no me va alcanzar lo que me queda de vida para aprender todo lo que ese magno autor puede darme. Von Hildebrand, Ratzinger, Maritain... solo consiguen que me lamente de lo corta que es la vida y que aspire a poder leerlos en la eternidad.

Interés morboso en el ocultismo y el misterio

Hace un tiempo un dilecto y querido amigo con el que mucho y bueno he compartido, comenzó a preocuparme. Este buen hombre, buen católico irreprochable se metió de cabeza en el asunto de las conspiraciones secretas. Pronto me llegaban mensajes, que a veces —en días de trabajo— me resultaba imposible terminar su lectura por lo extensos. Los temas se fueron concentrando en los “Illuminati”, la “Conspiración de la Nueva Era”, los “Soberanos Invisibles del Nuevo Orden Mundial”, la “Skulls and Bones”, los “Templarios”, “Rosacruces”, “Los Protocolos de los Sabios de Sión”, “El Judío Internacional”, “La Raza Errante” y cuanta pavada anda circulando por ahí desde que se inventó la imprenta.

Quiero hacer la salvedad de que creo, firmemente, que existen lobbies, grupos de influencia política que concentran su acción en realizar ciertos objetivos: libertades especiales para los homosexuales y lesbianas, aborto sin problemas para todo el mundo, matrimonios entre personas del mismo sexo, eutanasia, acceso de menores al sexo con adultos y otras lindezas de la decadencia occidental en pleno curso. Esos lobbies son perfectamente visibles en el espectro político y social.

Empero, la preocupación de mi amigo solo toca parcialmente a dichas reales y muy visibles organizaciones. Su preocupación, de tono ya morboso, se fue concentrando en las misteriosas sociedades secretas creadas por los supuestos conspiracionistas.

Estas sociedades de las sombras supuestamente lo controlan todo por medios francamente siniestros y no dudan en eliminar a sus enemigos por medios violentos. En este punto es interesante notar que no existe prueba terminante de que existan los “illuminati”, o cualquiera de los otros poderes invisibles. Para quien cree en su existencia esa es justamente la prueba de que existen pues tal como ellos nos lo han hecho notar, ¡los tíos son invisibles! Esa es también la prueba de que existen el unicornio y el monstruo de Loch Ness, el chupacabras y los platos voladores: su misma invisibilidad prueba que son invisibles. Perogrullesca demostración que no deja de convencer a algún descuidado.

Al desarrollar este tema debo anotar que el interés morboso en lo misterioso y lo oculto no está ausente en la grey católica; gracias a Dios parece que los interesados son minoría, pero están presentes por aquello de que “hay de todo en la viña del Señor”. Mi amigo fue incrementando el imaginario poder asignado a estos siniestros e invisibles personajes y en la larga letanía de escritos estrafalarios noté que a los grupos en cuestión se les asignaba el control de la economía y la política mundiales, la creación de sectas, el control de la cultura especialmente la cultura occidental, la producción de pornografía, la caspa, el mal aliento y una frondosa lista de males demasiado larga para ser presentada aquí.

Hasta ahí, me resultaba incómodo el tema pues le daba a un buen amigo el aura de “raro” que solía molestarme entre los Testigos de Jehová, entre quienes ciertas creencias similares han germinado de tanto en tanto; como la noción de que las vacunas y el menaje de aluminio fueron creadas por el diablo para enfermar a la gente, por ejemplo. O que los transplantes y las transfusiones de sangre constituyen canibalismo. Observar en un católico semejantes anormalidades me resultaba incómodo pero no dejaba de pensar que Cristo vino a salvar toda clase de personas y ahí se queda la cosa. Pero no termina ahí todo.

Eventualmente nuestro buen amigo descubrió que detrás de todo ese menjunje de conspiraciones estaban... “los judíos”.

Con esta nueva etiqueta surgen algunos problemas. Como los conspiradores judíos no andan de uniforme o dan tarjetas para identificarse como agentes secretos del mal, resulta que dicha acusación termina ensuciando a cuanto judío camina por el mundo.

Eso es un serio problema. Una vez más me ví retrotraído al Buenos Aires de los años sesenta, cuando escuchaba acusaciones contra “los judíos” de boca de ignorantes. He aquí al colmo y fuente de todos los males: los precios de las cebollas suben, no porque seamos pésimos e indisciplinados consumidores que pagan lo que sea por una cebolla, no. Son “los judíos” los culpables del aumento. Hitler perdió la guerra no por ser un maniático incompetente sino porque “los judíos” le mojaron la pólvora y así ad infinitum. Desde el mal aliento, los resfríos y la caspa hasta los vaivenes bursátiles pasando por las epidemias y los terremotos, “los judíos” eran la causa de todo mal. Mal que causaban con “el poder acumulado a través de siglos de encajonar oro” mediante el cual “dominan el mundo que inocentemente yace entre sus inclementes garras”.

Historia personal

Mi curiosidad infantil en ese entonces imaginaba a los judíos como personas enormes de nariz ganchuda y de olor desagradable. Claro está que solo tenía ocho o nueve años y nunca había visto a un judío. Con el tiempo comencé a conocer judíos en serio, ya que en Buenos Aires hay una fuerte colectividad hebrea. No sin alguna sorpresa noté que no eran muy diferentes de los españoles o los italianos. Algunos vestían fastidiosamente elegantes, otros eran descuidados. Algunos eran pobres, otros eran ricos. Algunos eran simpáticos (como mis amiguitos de la escuela Pivko y Ofman) otros un tanto antipáticos a diferente grado. Los había altos y bajos, rubios, pelirrojos y morenos, religiosos y ateos, de derecha y de izquierda, inteligentes y patanes, mujeriegos y castos, decentes y truhanes.

Con el tiempo hice amistad con cierto señor judío ya muy mayor, a quienes sus hijos dejaban cuidando la librería de la familia. Lo llamaremos Don Cordovero. Había nacido en Alemania y emigrado primero al Brasil y luego a la Argentina donde se estableció en el negocio de los libros. Don Cordovero, a pesar de su nacimiento alemán, era sefardí, de ascendencia española que se remontaba al lejano siglo XV. En las tardes yo solía pasar por su negocio y él me recomendaba lecturas. Bajo su segura guía frecuenté los clásicos españoles que él conocía como nadie. Su castellano era seguro y breve, algo arcaico y severo pero agradable. Don Cordovero fue el primer judío que tuve de amigo y estoy seguro que debe andar por algun barrio judaico del cielo conversando de clásicos con Maimonides. Su bondad evidente, su paciencia y dulzura, su erudición y modestia borraron para siempre la imagen del judío que otros menos simpáticos—en su ignorancia—habían plantado en mi mente.

Con el tiempo conocí otros muchos, algunos ahora son amigos de muchos años, otros he perdido a la marea de la vida. Lo cierto es que luego al familiarizarme con la Biblia y la Historia Sagrada fui ganando respeto por esa raza prolífica en sabios que por la gracia de Dios ha fecundado el mundo en que vivimos con tantas cosas buenas. De las cosas buenas que a mi me gustan puedo nombrar la música de Gershwin y de Mahler, los cuentos de Bashevis Singer, la física de Einstein y los Libros Sagrados. Pero hay mucho mas, mucho más que lo que mis preferencias recuerdan. Vivimos en una cultura enriquecida por esta raza sufrida y triunfante a la vez. Si sacáramos lo que es judío de nuestra cultura, ciencia y tecnología me atrevo a decir que muy poco quedaría.

Por eso cuando mi amigo comenzó a enviarme copias de los “Protocolos de los Sabios de Sión” y otras idioteces por el estilo mi primer impulso fue mostrarle la evidente incongruencia y falsedad de tales cosas. Pronto me di cuenta que mi amigo estaba más enfermo de lo que yo pensaba. Nada parecía afectar su convencimiento de que una conspiración judía mundial estaba por minar el mundo y la Iglesia. De pronto lo vi en la cúspide de su fiebre y me lo representé entre los mismos ignorantes que había conocido en mi infancia y me sentí muy triste.

Me sentí triste porque lo ví caído en la trampa de las mentiras y de la difamación hipócrita de los incapaces que no quieren admitir su propia incompetencia y deben traer estos magníficos gigantes imaginarios del mal a la palestra para desviar la atención de su propia mediocridad. Lo que mas me entristeció fue ver que tanto él como otros católicos de cierto fuste y fama se aliaban para “demostrar” lo indemostrable.

El choque con el Evangelio

El gran problema que se nos plantea, le dije entonces a mi amigo, es que debemos declararle el Evangelio a los judíos también. Si bien recuerdo Romanos 11 advierte bien claramente que con los judíos no se juega. Son el pueblo natural de Dios sin vueltas. Guay con quien te metes. Y si comenzamos a creer en conspiraciones judaicas, lo cierto es que estamos levantando falso testimonio contra el prójimo de Dios, amén de nuestro propio prójimo. Digo falso testimonio porque no creo que haya una sola corte de justicia en el mundo que pueda oír con probidad los argumentos a favor de estas teorías conspiratorias y confirmarlas.

El caso entero está lleno de acusaciones y argumentos inconfirmables, demasiado antiguos para ser verificados, demasiado ambiguos para ser creídos cuando no demasiado fantásticos para ser tomados en serio. Lo cierto es que lo que se consigue con promover estas tonterías es justamente ahuyentar a los posibles judíos conversos (que son muchos) de la realidad de la Iglesia de Cristo. Y eso es un crimen en la Corte de Dios. Porque el escándalo a los más pequeños en la fe (los que recién llegan o quieren entrar) tiene como premio una corbata de piedra y un zambullón en el mar para sus promotores. No hay camino más directo al infierno que escandalizar a otros, a gusto y a sabiendas, con cuentos de viejas que son lisa y llanamente falsedades, cuya autenticidad no puede ser demostrada y dada su morbosa naturaleza, solamente pueden ser atribuídas a la imaginación popular.

Lo que la Iglesia piensa

En el sitio católico Corazones.org (en español) encontramos esta interesante y muy católica reflexión:
“Mas tarde con la evangelización del imperio, los gentiles llegaron a ser la gran mayoría de los cristianos. Algunos comenzaron a poner a un lado la identidad judía de Jesús y olvidaron que las críticas de Jesús y de San Pablo contra los judíos eran críticas desde adentro de la familia judía. Es necesario reconocer los cristianos han injuriado a los judíos mal interpretando algunos textos para atacarlos. Estas injusticias aumentaron el distanciamiento entre judíos y cristianos. El Concilio Vaticano II renovó la conciencia de los vínculos entre el judaísmo y el catolicismo. El Papa Juan Pablo II ha pedido perdón por las ofensas cometidas por los católicos.” Durante su pontificado la Iglesia ha buscado profundizar su entendimiento de los judíos a través del diálogo. En la actualidad algunos judíos están descubriendo que no hay contradicción entre ser judío y ser católico sino que mas bien la fe católica satisface la esperanza judía de encontrar al Mesías. Es así que un judío converso llegó a ser sacerdote y fundó la organización Remnant of Israel (Resto de Israel) para evangelizar a los judíos y dar a conocer los profundos nexos entre el judaísmo y la Iglesia Católica.” [1]
El problema que se nos presenta—si creemos en la existencia de conspiraciones judías y usamos nuestro catolicismo para dispersar dicha falacia herética dentro de la Iglesia—es ¿con qué cara nos presentamos delante de un judío para evangelizarlo y llamarlo al Mesías, Jesucristo? ¿Le diremos que debe dejar de 'comer niños católicos para la Pascua' y debe abandonar esas locas ideas de 'controlar el mundo' y dejarse de cometer atrocidades?

Es obvio que tales supersticiones resultan en detrimento del Evangelio y de la Iglesia y en la ruina de las almas expuestas al escándalo que en ellas produce el verse falsamente acusadas por católicos practicantes. El espíritu maligno de estas morbosas teorías, verdaderas miasmas intelectuales sin base histórica ni teológica corre en contra del mejor sentido de las declaraciones de la Iglesia sobre el tema de las relaciones con el judaísmo. Como por ejemplo el documento “Nosotros recordamos” expedido por la Santa Sede, cuya lectura recomiendo fervientemente [2]

De corazón quisiera pedir a los católicos que lean estas páginas que reflexionen sobre la importancia de estos asuntos. Dios no va a ser tomado de sorpresa por una conspiración de ninguna clase. Dios todo lo ve y todo lo sabe, Su poder no falla y ya nos ha dicho que el mal no prevalecerá contra Su Iglesia (Mateo 15:13-20) Lo que si puede suceder, hermano católico, es que el interés morboso en el ocultismo te lleve a oponerte a la Iglesia, a su doctrina y conducta y te haga perder el camino estrecho. Muchas tentaciones estan disfrazadas de virtud. Si sientes que la salvación de la Iglesia depende de tí o de tu actuar en contra de un peligro real o imaginario, recuerda las palabras del Apóstol San Pablo:
“Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en la fuerza de su poder. Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas del Diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas. Por eso, tomad las armas de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haber vencido todo, manteneos firmes. ¡En pie!, pues; ceñida vuestra cintura con la Verdad y revestidos de la Justicia como coraza, calzados los pies con el Celo por el Evangelio de la paz, embrazando siempre el escudo de la Fe, para que podáis apagar con él todos los encendidos dardos del Maligno. Tomad, también, el yelmo de la salvación y la la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios; siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos, y también por mí, para que me sea dada la Palabra al abrir mi boca y pueda dar a conocer con valentía el Misterio del Evangelio, del cual soy embajador entre cadenas, y pueda hablar de él valientemente como conviene.”

La lucha consiste en mantener la virtud propia en Cristo, la mejor arma con la que resistir a los poderes del mal. Esparcir libelos—violando los mandamientos—e impedir la llegada del Evangelio a las almas con escándalo y mentiras, es la forma más rápida de sucumbir al mal y acabar encadenado por el Enemigo.

Colofón del libro de la Reina Ester
Mardoqueo dijo: «¡De Dios ha venido todo esto! Porque haciendo memoria del sueño que tuve, ninguna de aquellas cosas ha dejado de cumplirse: ni la pequeña fuente, convertida en río, ni la luz, ni el sol, ni el agua abudante. El río es Ester, a quien el rey hizo esposa y reina. Los dragones somos yo y Amán. Los pueblos son los que se reunieron para destruir el nombre judío. Mi pueblo es Israel, que clamó a Dios y fue salvado. Salvó el Señor a su pueblo, el Señor nos liberó de todos estos males; obró Dios grandes señales y prodigios como nunca los hubo en los demás pueblos. Por eso, Dios ha marcado dos suertes una para su pueblo y otra para los pueblos restantes; y estas dos suertes se han cumplido en la hora, ocasión y día determinados en presencia de Dios y de todos los pueblos. Dios entonces se acordó de su pueblo y dictó sentencia a favor de su heredad.
Referencias

[1] Judaismo.

[2] Documento Vaticano sobre la Shoah.

[*] Ver también este escrito de G. Perednik.

[*] Y también este otro.

6 de diciembre de 2008

VHI-SIDA Hechos Sin Propaganda

Gloria Grifo de Rodríguez

Poco Avance en la Lucha Contra el Flagelo del SIDA

Si Uganda, uno de los países donde se inició la pandemia del VIH/sida, pudo reducir su tasa de infección más que ningún otro país del mundo, ¿por qué no imitarlo? La única forma de enfrentar la infección y vencer, es el cambio de conducta, evitando situaciones de riesgo. Es lo que hizo en 1986 el presidente de Uganda Yowari Museveni con la tasa de infectados más elevada del mundo y ¡lo logró! No solo detenerla, sino minimizarla. Treinta y cinco de cada 100 ugandeses estaban infectados; 15 años después, Uganda redujo su tasa de infección al 5%, ¿cómo lo hizo?

El presidente Museveni inició una estrategia que resultó muy eficaz: el Programa ABC. A: abstenerse de relaciones sexuales hasta el matrimonio, B: ser fiel al cónyuge y C: el uso del condón para aquellos que no practicaban ni la abstinencia ni la fidelidad.

Esta estrategia dio un cambio tan radical en la conducta de los ugandeses que el Demographic and Health Survey de Uganda arrojó que para 2001 el 93% de los ugandeses había cambiado su comportamiento sexual.

Otro ejemplo significativo sucedió entre Filipinas y Tailandia, dos naciones del sudeste de Asia con aproximadamente el mismo número de habitantes. En 1987 Filipinas tenía 135 casos de VIH/sida y Tailandia 112. La OMS pronosticó que para 1999, Tailandia tendría 70 mil muertes por VIH/sida y Filipinas 85 mil. Los dos países decidieron, en 1991, enfrentar las infecciones, cada uno con estrategias diferentes: Tailandia, con una campaña con el condón como “sexo seguro”; Filipinas aceptó la propuesta de la Conferencia Episcopal que promovía la castidad como programa oficial para enfrentar las infecciones. En el año 2003, Tailandia con 62 millones de habitantes tenía 570 mil infectados y 58 mil muertos por el flagelo, mientras que Filipinas con 79 millones de habitantes, tenía 9 mil infectados y 500 defunciones.

¡El cambio de conducta sexual es definitivamente la fórmula de enfrentar la pandemia! ¿Por qué no se aplica? Hay demasiados intereses económicos detrás.

Anualmente 147 países miembros de Onusida se reúnen para elaborar estrategias contra el VIH/sida. Casi 30 años después de la aparición del sida, 7 mil 500 infecciones nuevas se dan cada día. El doctor Paul de Lay, director de Seguimiento y Evaluación de Onusida en su informe de 2008 sobre la epidemia dijo: “Sigue habiendo cinco nuevas infecciones por cada dos personas que comienzan a recibir tratamiento. Esto demuestra que no estamos conteniendo la epidemia lo suficiente”.

Mientras, el doctor César Núñez, director de Onusida para América Latina, dice: “No vamos a dejar de enfatizarlo: el mensaje para nosotros es prevención, prevención y prevención, no va a haber fondos suficientes para pagar los tratamientos que requieran las nuevas infecciones”, pero a ninguno se le ocurre presentar la castidad como la mejor prevención, y se sigue promoviendo la mentira del condón como sexo seguro.

¿Cómo promover políticas fracasadas? ¿Qué hay detrás de todo esto? Países que lograron vencer el sida no son tomados en cuenta, Onusida, que dice luchar contra el flagelo, solo piensa en captar millones de dólares para “crear conciencia” en los países y ofrecer el condón como “sexo seguro”. Últimamente han incluido dos nuevos elementos: no discriminar personas con VIH/sida y la erradicación de la homofobia. Es muy loable que tengamos compasión por los enfermos, pero eso no minimizará las infecciones. Tampoco logramos entender cómo eliminando la homofobia se logrará detener la pandemia. ¿Será que la homofobia es la causante del VIH/sida? Una premisa totalmente absurda.

Es tiempo de que nuestros gobernantes reaccionen. Panamá está luchando contra el VIH/sida desde 1981 desembolsando millones de dólares, sin resultados.

La solución hasta un niño la entiende: enfatizar cuáles son las conductas de riesgo, como la sodomía (recientemente despenalizada), la prostitución, el adulterio, la promiscuidad sexual y su promoción en los medios de comunicación.

No hace falta una ley para elaborar programas de educación en la sexualidad basados en la castidad, que es la única propuesta eficaz y coherente, y por último, aclarar que el condón puede prevenir, pero no es “sexo seguro”.

3 de diciembre de 2008

Panamá Se Pone del Lado de Dios

Patricia Palacios

Se Suspende el Proyecto de Salud Sexual y Reproductiva

Los diputados Panameños quieren ‘calmar las aguas’. Miembros de la Subcomisión de Salud que discuten la propuesta darán hoy un informe a la comisión para buscar un consenso.

La polémica que ha generado el contenido del Proyecto de Ley 442 de Salud Sexual y Reproductiva, ha empujado a los miembros de la Subcomisión de Salud de la Asamblea Nacional a presentar hoy, en horas de la mañana, un informe en el que se tiene previsto recomendar la suspensión indefinida de las discusiones hasta que se logre un consenso con los distintos sectores de la sociedad.

En el informe que será presentado ante la Comisión de Salud, los diputados Miguel Fanovich, Iván López, Vladimir Herrera, Cristino Adames (suplente de Franz Weber) y Juvenal Martínez, advertirán que la posición de los participantes en las rondas de consulta ha sido “irreconciliable y reiterativa”, debido a que por lo menos el 90% de los grupos consultados rechaza la propuesta.

El documento, según conoció La Estrella, agrega que el denominador común en la mayoría de las sesiones realizadas lo constituye la solicitud de que el proyecto sea devuelto al Órgano Ejecutivo, con el objetivo de realizarle amplias consultas con la sociedad civil.

“Gremios serios y organizados como el Magisterio Panameño Unido, asociaciones de médicos y de otros profesionales, así como de gran cantidad de Iglesias Evangélicas y Católicas, nos motivan a reflexionar que este tema, lejos de reforzar los lazos de amistad, hermandad y solidaridad entre todos los panameños, está creando división”, advirtió el presidente de la Comisión de Salud, Juvenal Martínez, quien aclaró que en vez de devolver el proyecto al Ejecutivo sólo suspenderán el debate hasta que haya un mejor ambiente para retomar la discusión.

Vladimir Herrera, diputado por el opositor Molirena, sostiene que sería irresponsable de parte de la Asamblea y de los diputados tratar de forzar un proyecto que requiere de un amplio debate y de consenso.

El diputado por el oficialista PRD, Iván López, apoya la búsqueda de un consenso y sustenta que en el país fallecen en parto por año, unas 700 mujeres en las áreas indígenas y rurales, y 40 en los hospitales de áreas urbanas.

Hay un elevado número de niñas “preadolescentes” que quedan embarazadas, lo cual se agrava con el aumento de las enfermedades de transmisión sexual.

Fin del artículo.

Viñeta del 3 de Diciembre
Suspendido el Proyecto de Ley 443 que ofrecía "derechos sexuales y reproductivos" a los menores de edad.

El día 3 de diciembre fue suspendido indefinidamente el proyecto de ley 442 sobre “salud sexual y reproductiva” que ofrecía a los menores de edad derechos sexuales y reproductivos; prohibía la discriminación sexual por “orientación sexual”, que podría introducir el matrimonio entre homosexuales y la adopción de hijos por ellos; hacía obligatoria la “educación sexual con perspectiva de género”; ofrecía la esterilización permanente sin límite de hijos ni de edad y otorgaba confidencialidad a los menores de edad en el tema de la “salud sexual y reproductiva” pasando por encima de la “patria potestad”, un derecho natural de los padres sobre sus hijos menores de edad y refrendado por la Constitución de la República.

La Comisión de Salud de la Asamblea de Diputados al ver el rechazo que producía la propuesta, nombró una Sub Comisión para analizar la propuesta de ley. La Sub Comisión abrió las puertas al debate y un alto número de panameños se inscribió. Cerca de 400 suscripciones entre asociaciones, ong´s y personas naturales, entre ellos abogados, médicos, amas de casa, estudiantes. Habiéndose presentado más de cien participantes, la Sub Comisión decidió suspender las exposiciones al considerar que se encontraban suficientemente ilustrados. La conclusión fue que a pesar que la propuesta vino del Ejecutivo, el 95% de los panameños la rechazaban y todo parecía indicar que los números en contra no cambiarían, por lo que consideraron que la solución era no crear divisiones entre los panameños. La Comisión de Salud aceptó y aprobó el informe presentado por la Sub Comisión y la propuesta 442 fue suspendida indefinidamente.

Los Diputados alegaron además que son padres de familia y que era demasiada la responsabilidad que tenían sobre sus hombros al permitir que una propuesta de ley como esa prosperara. Es importante destacar la valiente postura de los H D. Juvenal Martínez, Miguel Fanovich, Sandra de Bejarano, Daysie Morales, Pacífico Escalona y Vladimir Herrera, quienes a pesar de la presión del Ejecutivo, los organismos internacionales y locales, supieron mantener la independencia del Órgano Legislativo.


Viñeta del 4 de Diciembre

Gloria Grifo de Rodríguez

Nuestro primer y más grande agradecimiento a nuestro buen Dios y a su Madre Santísima que movió los corazones de los Diputados para que este nefasto proyecto de ley 442 fuese suspendido indefinidamente. Muchos diputados nos han dicho que eso significa “engavetar”. No sabemos. A nosotros nos toca estar al pendiente para que ningún proyecto de esa naturaleza aparezca para ser aprobado. Tenemos la obligación de velar porque estas propuestas no pasen.

Estamos felices porque los diputados votaron a consciencia, y lo dijeron de frente, fueron valientes al enfrentar toda la presión de los organismos internacionales como PNUD, APLAFA y las presiones internas que todos conocemos. Queremos felicitar al el H. Diputado Juvenal Martínez que siendo del PRD, por Aguadulce, se negó a participar en esta propuesta con objetivos tan perversos. Felicitamos también de todo corazón al H. Diputado Vladimir Herrera, Candidato independiente de San Miguelito, con quién hemos luchado hombro a hombro desde el principio, quién es además es un Diputado pro vida nato.

Qué hermosos testimonio se dieron en la Asamblea. Solamente un Diputado salió en defensa de esta nefasta propuesta de ley, el candidato por el 8-7 Cipriano Adames. Estaba realmente furioso. El problema se puso peor cuando los “Hombres y mujeres nuevos de Panamá” (homosexuales) llegaron y estaban de pie frente a la mesa de los Diputados, parece que ya tenían planeadas las palabras que dirían al llegar el momento oportuno. Estaban sumamente rabiosos y también las feministas de Aplafa y Unicef con Teresita de Arias a la cabeza. Estaban esperando el momento, cuando el Diputado Osman Gómez dijo que lo que había detrás era dinero, entonces los gays interrumpieron la comparecencia del diputado y empezaron a gritar a todo pulmón: “demagogos, homicidas, mentirosos” eso lo repitieron hasta cansarse... luego bajaron a los estacionamientos y allá formaron la alharaca... Cuando bajaron habían incluido una palabra más, era “inmorales” O sea, nos dijeron: demagogos, inmorales y homicidas”.

Yo le pregunté a una chica de UNICEF que se veía extranjera, (una de las que más vociferaba) que ¿por qué nos decían “homicidas” me dijo que “por las niñas embarazadas que mueren…” yo le pregunté ¿ustedes piensan evitar esas muertes dándole derechos sexuales a las niñas? “pues claro que los niños tienen derechos sexuales…” , me contestó ella… Ah, entonces nosotros encima de asesinos somos inmorales por no estar de acuerdo con que los niños desde pequeñitos tengan sexo… Entonces me dijo “tienes que conocer la ley…” y yo le dije: me la se de memoria, sabes? Y ya me fui, porque mis amigas estaban asustadas con tanta algarabía.

Importante:


Felicita a los Honorables Diputados que nos apoyaron en esta lucha. Recuérdenlos cuando vengan las elecciones. Ellos son además del H. D. Juvenal Martínez y Vladimir Herrera, Mireya Lasso, Aníbal Barnett, Denis Arce, Miguel Fanovich, Daysie Morales, Sandra de Begerano, Pacífico Escalona, Osmán Gómez.

Viñeta del 6 de Diciembre
Aladino A. Zambrano G.

Suspenden discusión de proyecto de ley ampliamente rechazado

Los señores diputados se dieron cuenta de que se trataba de un proyecto que no lo quería nadie.


La discusión del Proyecto de Ley No.442 sobre salud sexual y reproductiva fue suspendida indefinidamente, el miércoles 3 de diciembre, luego de verificar que de el 95 por ciento de las casi 100 agrupaciones que atendió la Comisión de Salud Pública y Seguridad Social de la Asamblea de Diputados habían manifestado su rechazo a esta norma.

Juvenal Martínez, presidente de la referida comisión al igual que otros integrantes de la misma, reconocieron que el proyecto en discusión estaba creando desintegración y agresividad, ya que a su juicio no tenía el consenso necesario, ni se había manejado con el debido proceso.

El citado proyecto ha siso uno de los más polémicos en este último período de la actual Asamblea Nacional. Ya desde el 1 de octubre, cuando se instaló la comisión en la sede del Ministerio de Salud, se había generado una gran expectativa. En esa ocasión se dieron opiniones encontradas, en contra y a favor.

Luego de su presentación, por parte de la Ministra de Salud, la comisión de salud inició el período de consultas el 8 de octubre, y después de la primera sesión se creó una subcomisión que atendería a todas las agrupaciones y personas que tuviesen alguna consideración sobre el proyecto.

Gloria Grifo de Rodríguez, de la Alianza Panameña por la Vida y la Familia, manifestó que los señores diputados se dieron cuenta de que se trataba de un proyecto que no lo quería nadie. Indicó que ya existe una ley sobre las menores de edad embarazadas y otra relacionada con el VIH/SIDA, que fueron los argumentos que plantearon los proponentes de la ley, y por lo tanto no hay necesidad de otras leyes al respecto.

Reiteró, en que el proyecto de ley lo único que buscaba, entre otras cosas, era quitar la patria potestad y emancipar desde su nacimiento a los hijos e hijas en materia de sexualidad y reproducción.

A través de esta iniciativa de ley se liberaliza la esterilización, permite a personal no idóneo a dispensar métodos anticonceptivos, abre la puerta al aborto en su artículo 16, obliga a la introducción de la antinatural y antifamilia, ideología de género que quiere hacer ver un comportamiento humano anormal como si fuera normal, y lo hace a través de las instituciones de educación y de salud a nivel nacional, y de forma obligatoria. Además el artículo 5 prohíbe discriminar por esta ideología, para así protegerla.

La oposición a la ley es también para protestar por la intromisión de los organismos internacionales en nuestro Estado, y a la intromisión del Estado en las familias afectando irreversiblemente la patria potestad, y peor aún, queriendo regular de manera unilateral la intimidad de la persona, que es precisamente su sexualidad.