Beatriz Aparicio - Blog Agua VivaCreemos que no se puede llamar a alguien antisemita con total certeza porque eso implica ‘odio’ hacia los judíos y como siempre decimos: solo Dios puede conocer lo que hay en el corazón de la persona, aunque depende de la evidencia con la que se cuenta. Sin embargo si podemos observar una obsesión por los judíos cuando una misma persona habla o escribe sobre ese tema una y otra vez, incluso hay quienes juzgan a los hermanos judíos porque no se convierten a Cristo.
Queremos tocar el tema del endurecimiento de los hermanos judíos porque nos parece que la raíz del problema de parte del católico está ahí: en su ignorancia de la doctrina católica de la gracia y del misterio revelado por San Pablo en su Epístola a los Romanos.
Consideramos que quien los juzga por su no conversión a Cristo cae, sin quererlo, en una especie de pelagianismo, porque sin gracia no hay conversión.
“Vengamos ahora al tema del repudio de los judíos tal y como está tratado en la Epístola a los Romanos, capítulos 9 y 11:
“Porque la salud viene de los judíos”, había dicho Jesús a la Samaritana. Dios había preparado a ese pueblo –privilegiado entre todos los pueblos del mundo- como una cuna para la Encarnación. Los privilegios, ya lo tengo dicho, no son lo principal. Lo principal es el amor que Dios dispensa a todos a causa de la muerte en cruz de Cristo, y que cada uno es libre de acoger o de rechazar. Pero, en fin, la salud mesiánica, el honor de anunciar y de recibir al Mesías, se ofreció primeramente a los judíos. Y he aquí que cuando el Mesías viene, los judíos en su conjunto le desconocen, pasan de lado. ¿Qué hará Dios? Podría decir: ¿No han aceptado mis atenciones? Yo me las reservaré. Pero Dios no hace eso nunca. Cuando el don de su amor es rehusado por un alma o por un pueblo, lo transfiere a otras almas o a otros pueblos. No cierra las puertas del festín: en lugar de los primeros invitados, manda buscar a los pobres, los mancos, los ciegos (Lucas 14, 21). En lugar de los judíos se llama a la inmensidad de los gentiles. Así la culpa de los judíos se convierte en la salvación de los gentiles. “Gracias a su transgresión obtuvieron la salud los gentiles ... su menoscabo es la riqueza de los gentiles” (Romanos, 11, 11-12). Y cuando los gentiles que han acogido esa luz comiencen a entibiarse, Dios hará que vuelvan los judíos. La masa de Israel –lo que no quiere decir todos los judíos, sino el conjunto de los judíos- llena de envidia al ver que otros pueblos le han sido preferidos, entrará al fin en la Iglesia. Y las conversiones del judaísmo, que en el transcurso de los tiempos tienen lugar constantemente, muestran el camino por el que, un día, llegará la multitud de los judíos. “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio para que no presumáis de vosotros mismos: Que el endurecimiento vino a una parte de Israel hasta que entrase la plenitud de las naciones; y entonces todo Israel será salvo” (Romanos 11, 25-26). Es entonces cuando el apóstol exclama “¡oh profundidad de la riqueza, de la sabiduría, y de la ciencia de Dios!” ¡Cuan insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!” (Romanos 11, 33)”—Cardenal JournetPara empezar, San Pablo nos anuncia algo que ocurrirá en el futuro: “Todo Israel será salvo”. Y se unirán a la Iglesia de Cristo.
Ahora veremos lo que significa endurecer:
“En el plano de la salvación eterna endurecer a alguien quiere decir, según la lección católica: dejar que se desarrollen las consecuencias de los actos que él ha voluntariamente realizado. He cometido tal pecado que va, normalmente, a engendrar tal o cual otro; si Dios no interviene por pura misericordia para romper ese encadenamiento de mis pecados, si me abandona a mi propia lógica, se dirá que me he endurecido: descenderé libremente la pendiente que va de pecado en pecado.”—Cardenal JournetSanto Tomas señala lo siguiente:
"Pues hay que tener en cuenta que Dios es la causa universal de la iluminación de las almas, según aquello de Juan 1,9: Era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo, como el sol es la causa universal de la iluminación de los cuerpos. Pero cada uno a su modo; pues el sol obra por necesidad natural, y Dios, voluntariamente, según el orden de su sabiduría. Mas el sol, aunque de suyo ilumine todos los cuerpos, si en alguno encuentra algún obstáculo, lo deja en tinieblas, como es claro por la casa cuyas ventanas están cerradas. Sin embargo, la causa de tal oscuridad de ningún modo es el sol, pues no obra por decisión propia para introducir allí su luz, sino que la causa de ello es sólo aquel que cierra las ventanas. Y Dios, por su propio designio, no infunde la luz de su gracia en aquellos en quienes encuentra impedimentos. Por consiguiente, la causa de la sustracción de la gracia no es sólo el que pone obstáculos a la gracia, sino también Dios, que por su designio no da la gracia. Y de este modo Dios es causa de la obcecación y del entorpecimiento de los oídos y del endurecimiento del corazón."—Suma Teológica, I-II, q. 79, art. 3Entonces vemos que el endurecimiento vino a “una parte” de Israel (Romanos 11, 26). No a todo Israel, por eso se convirtieron Pedro, Pablo, Juan, Santiago, etc. y vemos actualmente conversiones individuales:
“La promesa de Dios no ha fallado, porque ha habido un “resto” –es la palabra técnica- que ha permanecido fiel cuando la masa se ha extraviado.”—Cardenal JournetEl conjunto o la masa de Israel se convertirán el día y la hora que solo Dios conoce:
"Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; Romanos 11,26 y luego todo Israel será salvo, como está escrito:Cumple un designio: que el Evangelio sea predicado a todos los gentiles para su salud (v.15)
Vendrá de Sion el Libertador,
Que apartará de Jacob la impiedad.
Y este será mi pacto con ellos,
Cuando yo quite sus pecados.
(Romanos 11,27)
Sin gracia no hay conversión, por eso pregunto: ¿es correcto molestarnos porque no se convierten a Cristo?
El conjunto de Israel se convertirá a Cristo cuando la fe de los gentiles empiece a entibiarse:
“Y cuando los gentiles que han acogido esa luz comiencen a entibiarse, Dios hará que vuelvan los judíos.”—Cardenal JournetPorque así funciona la lógica de Dios: si los invitados son descorteses y desprecian la invitación, Dios le abre las puertas del banquete a los ciegos...(Lucas 14, 21)
Nosotros sabemos que somos pecadores y cada vez que pecamos crucificamos a Cristo, pero contamos con la gracia….“una parte” de Israel no... También sabemos que los cristianos necesitamos ayuda en cada instante de una intervención especial del Señor por medio de su gracia actual. Cada uno de nuestros actos buenos realizados es en sí el producto de una gracia especial, concedida e indispensable. La gracia santificante en lugar de conferirnos un poder autónomo de Dios es simplemente una disposición mantenida en nosotros por Dios de modo que actuemos bajo impulso de la gracia actual. Por eso decimos que quien juzga a los hermanos judíos porque no se convierten a Cristo cae, sin quererlo o sin saberlo, en una forma de pelagianismo porque sin gracia no hay conversión.
Es absurda cualquier forma de agresión hacia ellos en ese sentido. Benedicto XVI, al igual que Juan Pablo II, mantiene una actitud de diálogo y amistad con los hermanos judíos. Sin embargo, algunos católicos acusan al Papa de “servilismo a la Sinagoga” por mantener esta actitud de diálogo. Esos católicos solo demuestran ignorancia de la teología de la gracia.
Pero hay que tener en cuenta estas palabras del apóstol:
“Es que no todos los nacidos de Israel son Israel, ni todos los descendientes de Abraham son hijos de Abraham, sino que por Isaac será tu descendencia. Esto es, no los hijos de la carne son hijos de Dios, sino los hijos de la promesa son tenidos por descendencia. Los términos de la promesa son éstos: Por este tiempo volveré y Sara tendrá un hijo.” (Romanos 9, 6-9)
“Y Pablo explica aquí (Romanos 9, 6) que los que son de la posteridad de Abraham no son todos hijos de Abraham. Hay el Israel de la carne (son los que descienden por vía de generación de Abraham) y luego el Israel de la Promesa que son los que, entre los descendientes de Abraham, tienen el espíritu de Abraham. Y hay los gentiles, a los que la gracia será ofrecida y que se unirán a esos últimos; forman parte del Israel de la Promesa, del Israel del espíritu; no por vía de generación y de descendencia carnal, sino por vía de la generación espiritual dada en el bautismo.”—Cardenal JournetEl Israel de la Promesa son los que practican las obras de Abraham. Los que hacen las obras del diablo, son hijos del diablo. Pero esto aplica también para nosotros los cristianos ya que Jesús muy claramente ha dicho:
“No todo el que diga ‘Señor, Señor’ entrará en el reino de los cielos.”Sin una fe operante es prácticamente imposible entrar en el reino de Dios.

Por eso San Pablo dice:
“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio para que no presumáis de vosotros mismos”Aunque se oponen al evangelio son amados de Dios:
"Así que en cuanto al Evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres" (v.28)La conversión es por gracia por eso es absurdo molestarse con ellos o dirigirles cualquier forma de agresión escrita o verbal.
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