Carlos Caso-RosendiMe dió pena recibir la noticia, por e-mail, ya que por principio no leo ReL desde hace meses. El despido de Luis Fernando Pérez Bustamante es el resultado de la absoluta ausencia de la autoridad católica en el internet.
Para comenzar, el talento de Luis Fernando Pérez Bustamante debiera haber sido utilizado y apoyado por la Iglesia española de alguna manera coherente y efectiva. La situación personal de Luis Fernando—con su esposa gravemente enferma, hijos para educar y mantener y su propia afección cardíaca—no podía ser mucho peor. Por eso se le perdona el haber enfrentado la titánica tarea de emprender el portal Religión en Libertad bajo la dirección directa o indirecta de un liberal ateo, un protestante y un católico del macielismo con muchas cosas que explicar.
Religión en Libertad, con sus fallas y aciertos, es cien por ciento, el fruto del trabajo de Luis Fernando, que tuvo que luchar duro para simplemente poner su obra en línea contra sabotajes internos, indiferencia y demoras de meses y meses, inconcebibles en el acelerado mundo del internet.
No hay duda que los perdedores son los que ahora heredan Religión en Libertad. Apuesto a que caerá porque no es fácil encontrar gente de talento y dedicación que puedan reemplazar a Luis Fernando. Tampoco creo que los escritores que trabajaban de gratis por el privilegio de acompañar a Pérez Bustamante, sigan haciendo el sacrificio por la dirección presente. Cualquiera con un poco de decencia hace las valijas en una situación así.
No le creo al tío ese de Libros Libres. No creo en el liberalismo español tampoco. La Iglesia española, pilatista al fin, se lavará las manos y Luis Fernando sufrirá las consecuencias de tener integridad moral y espíritu emprendedor evangélico—ambos pecados capitales entre los católicos españoles "de la mayoría"—con la resignación de los santos (con perdón de la palabra).
Descansa hermano Luis Fernando, pero no dejes caer la espada. Desde lejos te acompañamos en oración y oramos por aquellos que te han hecho mal, por comisión u omisión, para que vuelvan sobre sus pasos y aprendan el abc del Evangelio, bastante perdido en estos días de apologistas homosexuales, falangistas a la violeta, liberales sin vergüenza y tibiones en general.
Eres de los buenos y los buenos nunca pierden.
¡Bienvenido al club! Dios te bendiga y guarde.
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