4 de mayo de 2009

La Religión y los Principios Conservadores

Russell Kirk y William F. BuckleyCarlos Caso-Rosendi

Nos escribe una lectora del hermoso Perú:
Me recomendaron que leyera esto: Claves y Estrategias del Tradicionalismo Actual. Es de un sociólogo que analiza al tradicionalista (yo los llamo ultra-tradicionalistas porque todos los católicos somos tradicionalistas, ya que nuestra fe descansa en la Tradición Apostólica). Tiene frases muy buenas. Léelo pero con pinzas porque me parece que es un sacerdote progresista, por lo menos la página iglesiaviva.org sí lo es. No estoy de acuerdo con el término "integrista" porque es el que usan los progresistas contra católicos como tú y como yo. "El neoconservadurismo instrumentaliza la religión para legitimar sus proyectos" eso es lo que está haciendo la falange española en [... ciertos círculos] "el tradicionalismo actual es pesimista: ve tinieblas por todas partes" ¿te suena conocido? eso de que la Iglesia está a los pies de Satanás...

Respuesta:

Realmente panfletario y pesado. Coincido en los de los "fantasmas por todos lados" que los hiper-tradicionalistas y conspiracionistas varios siempre proclaman. Pero eso no tiene nada que ver con el conservadorismo racional. En este escrito no hay ningún orden de conceptos, o presentación ordenada de ideas. Lo imprimí y me lo leí todo--como penitencia, es un hit--comprendo el programa del tio, pero eso solo lo entienden los que conocen--y comparten--el lenguaje de la izquierda. No hay ni un solo parecido entre el neoconservadorismo y la ultraderecha española. Se le puede llamar conejo al oso pero eso no lo hace conejo.

Una nota sobre los neo-conservadores que estos tipos del progresismo tanto odian. Este movimiento que no es político sino un ideario, una colección de principios conservadores, bien explicado en la filosofía de Russell Kirk, de quien te recomiendo leer Ten Conservative Principles que es un clásico. Todo parte de la teoría económica del supply side que trataré de explicar brevísimamente.

El estado es un mal necesario ya que sirve de árbitro entre las diferentes partes de la sociedad, pero también necesariamente limita las libertades individuales. Para una breve explicación de la necesidad del estado y de la necesidad del consentimiento de los gobernados, leer esta breve nota de George Weigel en conoZe.com

El estado necesita operar y para eso debe cobrar impuestos a los ciudadanos. Los dos extremos de una política de impuestos son:

1) se cobra el 100%, lo cual desactiva la economia por medio de desincentivar todo tipo de esfuerzo individual o colectivo. Ejemplos son la URSS, Cuba Castrista y otros regímenes que retienen la propiedad del 100% del tesoro de una nación.

2) se cobra el 0% lo cual desactiva el estado y genera la anarquía por invalidez del aparato estatal que no puede ya pagar ejército, policía, servicios, etc.

En la medida que la tasación se acerca a un extremo o al otro, se presentan circunstancias como las descriptas en los puntos 1 y 2. Pero existe una "región" que generalmente se ubica bien por debajo del 50% de tasación, que permite mantener un estado eficiente y una ciudadanía productiva que busca el bien por medio de producir bienes materiales, dentro de las leyes que el estado establece y mantiene recta y justamente.

Es obvio que el estado debe mantener las leyes y la fuerza para que dichas leyes se respeten. Pero la fuerza del estado--los conservadores lo reconocen sin ningún sonrojo--no basta para mantener las leyes. Es necesario que la gran mayoría de los ciudadanos sean entes morales libres, educados en el respeto al semejante y en el temor de Dios, que los guía a la construcción de una sociedad más perfecta cada dia. Esa "perfección" que toda generación aspira a alcanzar, es la que define en sus propios miembros la ley natural de la conciencia humana, informada y desarrollada a su plenitud por la religión.

El estado no puede reemplazar a la religión con la simple fuerza o la amenaza de fuerza pues entra en la misma dicotomía que antes explicamos para la tasación. Un estado en el que, digamos, el 50% sean inspectores armados y el otro 50% sean vasallos, es por definición un estado con el 100% de tasación y sin incentivos para producir bienes, cada vasallo debe cargar con uno o más de sus opresores. El aparato represor es demasiado caro y se torna inestable ya que nadie puede ser el policia del policía, del policía, del policía, etc. Es por eso que todas las dictaduras económicas invocan un bien superior al ser humano (el partido, la patria, un bien común ilusorio) que justifique la opresión. Pero está históricamente comprobado que ese cuento no engaña a nadie por mucho tiempo.

Eso en pocas palabras es el centro del ideario conservador, que sirve a partidos de cualquier signo: el estado debe ser tan pequeño como sea posible y tan poderoso como sea necesario, debe reinar con el consenso de los ciudadanos que se lo otorgan con gusto cuando hay justicia y bienestar. Tal justicia y bienestar derivan de la libertad de los gobernados. Dicho estado debe someterse al juicio de la Iglesia, que lo vigila e informa de sus excesos y deficiencias.

¿Me expliqué bien?

Por eso cuando alguien ataca a los neo-cons... muestra la hilacha de comunista en ciernes o de ignorante. La reciente racha económica que comenzó en los 80's y se continua hasta la gran recesión que estamos pasando: es el resultado de los principios que Ronald Reagan imprimió a la economía americana. Desde Clinton en adelante esos principios se socavan y George Bush falla grandemente al no reinstalar dichos principios con lo cual desembocamos en este desastre, en el cual la presente administración americana nos va a meter--aparentemente--más adentro todavía.

Las ideas de la falange española (si es que se les puede llamar ideas) son propias de España, donde--muy a pesar del falangismo--hay y ha habido brillantes pensadores. Estimo que ninguno de ellos ha sido un falangista. Y de los españoles de izquierda ni hablemos. A mi juicio son el mismo problema con diferente signo y hasta que el pueblo español se despierte, vivirán pendulando entre un extremo y el otro. El movimiento neo-conservador no tiene en España ningún representante digno, ni creo que sea entendido más allá de la típica reacción en contra que la palabra neocon produce, alimentados como están los españoles por el liberalismo de izquierda y de derecha, eso que se ha dado en llamar últimamente el PPSOE.

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