Un columnista del periódico vaticano, L'Osservatore Romano escribió la semana pasada que, en cuestiones que interesan a la causa pro-vida, el presidente Obama no ha estado tan mal después de todo, en sus primeros cien dias de gobierno. No importa lo que puedan pensar esos molestos obispos americanos: Obama no ha "hecho temblar el mundo."
No estoy seguro si alguien sugirió alguna vez que Obama instituyera una política de aborto compulsivo en los Estados Unidos. Estoy seguro que no lo hizo en los primeros cien dias de su presidencia. Dado que los Estados Unidos tienen la política abortista más radical en el mundo entero (con excepción de China y Canadá), uno no se imagina cómo podría instituir algo que fuera aún más radical de lo que tenemos ahora--políticas con las cuales él mismo ha dicho estar totalmente de acuerdo. El columnista Giuseppe Fiorentino, de L'Osservatore Romano se cargó con eficiencia, un hombre de paja.
Fiorentino cita dos asuntos "de ética" en los que el Presidente Obama no ha estado tan mal: la destrucción de embriones en la investigación científica y el aborto:
Las nuevas directivas en lo que se refiere a la investigación que usa células-madre, de hecho no están de acuerdo con los cambios que se anticipaban desde hace meses. No permiten la creación de nuevos embriones para propósitos investigativos o terapéuticos, clonación o fines reproductivos. Los fondos federales se pueden usar solamente para experimentación con embriones que forman parte de la superproducción anterior.Esto es inexacto en varios aspectos.
Primeramente, es descorazonador ver a un órgano del Vaticano haciendo distinciones entre la así llamada clonación terapéutica y la reproductiva. Esta es la misma distinción que los enemigos de la vida quieren imponer a la gente: que al menos una clase de clonación es aceptable. De hecho--y el Sr. Fiorentino debiera educarse en esto--hay una sola clase de clonación. La pregunta es ¿Qué pasa con el nuevo ser humano creado en este proceso? Crecerá hasta ser un adulto o se le asesinará para usar sus células madre? Esa es la verdadera opción.
Más allá de ese monumental error, el Sr. Fiorentino entiende mal otra cosa:
Las nuevas directivas en lo que se refiere a la investigación que usa células-madre, de hecho no están de acuerdo con los cambios que se anticipaban desde hace meses.La realidad es que las nuevas directivas no solamente exponen los 400.000 a 700.000 embriones congelados existentes a experimentación y a la muerte, sino que también deja las puertas abiertas para que se haga lo mismo con otros embriones que aún no han sido concebidos. Hay una larga distancia entre esto y la política de la administración de Bush, que permitía el uso de fondos federales para la experimentación únicamente en embriones que ya hubieran sido destruidos antes del 1 de agosto del 2001.
L'Osservatore Romano se equivoca al sugerir que las nuevas directivas del actual presidente americano evitarían la creación de nuevos embriones por clonación. Fiorentino afirma:
[las nuevas directivas] no permiten la creación de nuevos embriones para propósitos investigativos o terapéuticos ...Según el Cardenal Justin Regali, de Philadelphia,
Por medio de este decreto de Marzo del 2009, el presidente Barack Obama también autorizó la futura expansión de esta política para incluir, por ejemplo, el uso de células madre de embriones especialmente creados para la investigación científica.El aborto es el otro asunto "ético" que se menciona en L’Osservatore Romano y aquí Fiorentino despliega completamente su ingenuidad citando una sola declaración, el Acta de la Mujer en Estado de Gravidez que
intenta limitar el número de abortos en los Estados Unidos por medio de iniciativas de ayuda para mujeres en apuros.L’Osservatore Romano usa aquí un lenguaje que Obama nunca utiliza. Obama no habla de reducir abortos, sólo habla de reducir la necesidad del aborto. Lo cual es evidentemente diferente.
Fiorentino continúa
No hay una negación de la doctrina expresada hasta ahora en lo que toca a la interrupción del embarazo.Nótese el elaborado eufemismo usado para identificar al aborto. Esta columna del Osservatore Romano podría haber sido escrita por cualquiera de los pseudocatólicos que trabajan para Obama.
De hecho, los católicos del Partido Demócrata se apresuraron a usar esta columna y la usaron para atacar a quienes--como Mary Ann Glendon--han criticado a la Universidad de Notre Dame por honrar al presidente Obama:
los críticos, según predica dicha publicidad, "ignoran los hechos sobre la posición del presidente y sus políticas. Esta no es solamente la opinión de ciertos católicos del Partido Demócrata ... el peródico vaticano ha dicho que los primeros cien días de gobierno del presidente Barack Obama no han confirmado los temores más graves que la Iglesia Católica tenía, de que hubiera cambios radicales de política social en el campo ético."L’Osservatore Romano y el Sr. Fiorentino pasaron por alto algunas cosas bastante graves al reclamar que los obispos americanos quizás se han alarmado innecesariamente y que los primeros cien dias de Obama no han sido tan malos, después de todo.
—¿Han notado que dicho presidente ha vuelto a financiar el Fondo de Población de las Naciones Unidas y que ahora apoya la política china de abortos compulsivos? —¿Han observado cómo anuló [la política de no financiar abortos fuera de los Estados Unidos conocida como la declaración de la] Ciudad de México?
—¿Han oído la declaración de Hillary Clinton, Secretaria de Estado de la Casa Blanca, que frente a la Cámara de Representante declaró que ahora los Estados Unidos apoyarán la práctica del aborto en todo el mundo?
—¿Se les escapó el nombramiento de defensores del aborto a lo ancho y largo de su administración, y que el nuevo jefe del inmenso Departamento de Salud y Servicios Humanos es admiradísimo entre los que promueven la práctica del aborto por nacimiento parcial?
La mayoría de nosotros entendemos que el Vaticano es un estado soberano y debe mantener relaciones con el país más poderoso de la tierra. ¿Pero es necesario que una de sus publicaciones más prominentes tenga que alentar y presentar en falsos colores a un presidente americano que se ubica en contra de lo que sucesivos pontífices han llamado el más importante caso de derechos civiles de nuestro tiempo?
Este bochorno no va a ser olvidado por un largo tiempo.
Traducido al castellano por Carlos Caso-Rosendi. Austin Ruse es presidente del Instituto para la Familia Católica (C-FAM) un instituto católico laico de investigación que se especializa en asuntos de política social internacional. ©2009 The Catholic Thing. Derechos Reservados. Publicado con permiso.
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