5 de julio de 2009

Calidad, por Caridad

Osvaldo Vázquez PierceOsvaldo Vazquez Pierce
Las empresas de comunicación católica, grupales o individuales, necesitan levantar la puntería y comenzar a elevar la calidad del contenido católico que se presenta en el Internet.

En mi profesión, encuentro frecuentemente a nuevos clientes que llegan a mí luego de sufrir pérdidas y molestias innecesarias debidas al trabajo de algún chapucero. En muchos de esos casos, resulta más fácil comenzar de nuevo desde cero, que tratar de arreglar los desastres hechos por otros. Con el tiempo he adoptado una regla general que aplico tan inflexiblemente como puedo: "No se arreglan chapuzas".

Hace ya unos meses, un amigo me pidió ayuda para catalogar información católica que pronto sería presentada en su próximo libro. Eso me llevó a rebuscar la web en diversos sitios católicos en español. Aunque soy católico practicante, nunca tuve mucho interés en obtener información religiosa por el internet. He heredado una vasta biblioteca donde no faltan los clásicos católicos y a mis años—que no son pocos—todavía me quedan por leer varios volúmenes de buen contenido católico. Es por eso que soy nuevo en esto del Internet Católico.

Mi primera impresión fue más bien mala. Existen buenísimos sitios católicos en español, destaco a conoZe.com o el sitio de la Santa Sede como ejemplos entre varios que presentan contenido en forma ordenada, con un formato pulido. A pesar de estas honrosas excepciones, la gran mayoria da la impresión de ser amateur, cuando menos en la presentación.

En general se puede decir que la red católica en español, es un buen ejemplo de como NO HACER las cosas. Pero no escribo esto para criticar. No critico pues tomaría demasiado tiempo describir los horrores que hay por ahí y que van desde el amontonamiento pantagruélico de información sin ton ni son, los errores de formato que tornan un sitio ilegible, las ilustraciones horrorosas y desconectadas, la deshonestidad de algunos que se apropian de lo ajeno sin dar crédito para "engordar" vanidosamente su propio sitio, o los aficionados a la programación que presentan sitios calamitosamente lentos, que requieren diez minutos para cargar un índice.

Ni hablemos de los errores (y horrores) doctrinales que se presentan —que no son pocos—o de las insinuaciones que rayan en la herejía como esta perla que encontré por ahí: "El celibato, que es fascinación por la belleza"

La frase es una cita parcial de Benedicto XVI, quien realmente dijo "El santo es aquel que está tan fascinado por la belleza de Dios [...] Sobre el misterio eucarístico, celebrado y adorado, se funda el celibato que los presbíteros han recibido como don precioso y signo del amor indiviso hacia Dios y hacia el prójimo." [1]

En cierto sitio, se presenta la frase de Benedicto XVI cercenada, junto a una foto homosexualmente sugestiva y el sentido de "belleza" se desvía. Una vez cortada, la frase ya no es parte de una reflexión sobre el papel del celibato en la vida religiosa y en la relación con Dios. El corte y la foto que acompaña a la frase cortada, la hacen suficientemente ambigua como para servir de motto avante de la homosexualidad: un guiño para los "entendidos" que el católico común y bien intencionado, normalmente no percibe. [2]

En un sitio católico eso es deplorable y vergonzoso. Para usar el mexicano que hablamos en Los Angeles: "chafa".

¿Qué nos hace falta?

Este particular momento de la historia de la fe, está pidiendo (a gritos, diría yo) calidad y buena gerencia en la comunicación de ideas católicas en todos los medios, incluído este "salvaje oeste" que es hoy el Internet.

Aquí me atrevo a hacer una lista de sugerencias, seguramente incompleta pero útil, de las cosas que nos hacen falta:

a. Integridad católica en la doctrina y la presentación. Las ambigüedades no son buenas. De hecho, son típicas de los grupos con "agenda oculta" que desean atraer el tráfico católico en la red para llevar agua para su molino. Hay que cuidarse de expresar las ideas con claridad. No estamos presentando "opiniones" sino la certeza eterna del Evangelio, Palabra de Dios a los hombres.

b. Capacidad de comunicar con gracia y precisión. Necesitamos conocer las técnicas del medio en que nos presentamos.

Presentación: requiere ayuda profesional en la mayoría de los casos. Un poco de software y una tarde de domingo estudiando HTML a las apuradas no son suficientes para presentar la fe en la web.

Alcance: la redacción, la ilustración y la organización informática de cada sitio deben ser puestas al servicio de la claridad en la comunicación del Evangelio. En estos días, en que hay quienes se toman en solfa hasta la Santa Misa, los mejores sitios católicos en el internet TIENEN LA OBLIGACION de transmitir la solemnidad de la fe. Hay una marcada diferencia entre la alegría de la salvación y el chiste. La salvación por Cristo es una buena nueva que nos trae alegría, pero es a la vez un asunto serio que debe ser considerado como algo sagrado y vital.

Efecto: de lo anterior se deduce que hay que inspirar con habilidad, como Pablo en el Areópago, hay que buscar la forma de enseñar sin pontificar. Deplorar las cosas malas del mundo una y otra vez, es contraproducente. Las conversiones son obra del Espíritu Santo, Dios morando en la Iglesia como la más positiva de las influencias en el mundo. Deplorar es necesario a veces, pero no siempre. La Iglesia tiene muchas preciosas virtudes y multitudes de fieles que hacen el bien y brillan por sus sanas y buenas actividades. Como dice el viejo proverbio de mi abuela "Van más moscas al aceite que al vinagre". ¡A iluminar ese blog alentando a las almas!

Se podría escribir un manual bien grueso sobre éstas cosas, pero éste no es el lugar para algo tan completo y detallado. Quizás es hora que la curia vaticana nombre una comisión que dicte parámetros para la presentación católica en el Internet y otros medios de comunicación masiva. Parafraseando algo que escuché decir a Juan Pablo II: "Si no salió en los medios, es como si no hubiera ocurrido", se me ocurre que se podría decir también que "una mala presentación en los medios es PEOR que si no hubiera ocurrido."

A mejorar las presentaciones entonces, sin temor a la excelencia: somos el marketing del Reino de Dios.

Traducido por Carlos Caso-Rosendi

Hércules
Nota
Osvaldo Vazquez Pierce es un profesional católico, graduado en Leyes, practica Derecho Comercial. Vive con su esposa, sus seis hijos y su perro Hércules en Santa Cruz, California, EUA.
Referencias

[1] Homilía del 23 de Octubre de 2005

[2] Tomado de CONOCEREISDEVERDAD.ORG tal como se ve en Julio 4, 2009 en este enlace.

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